¿Existe un “misticismo” en la función pública?

Nos apresuramos a aclarar que no se trata de ese misticismo religioso de los Ayatoillhas, un fanatismo gracias al cual millones de seres humanos viven en el atraso más espantoso que concebirse pueda, y que  cada tanto y en nombre de Alá y de Mahoma proceden a masacrarse prolijamente entre ellos.
miércoles, 16 de noviembre de 2011 00:00
miércoles, 16 de noviembre de 2011 00:00

Son fanáticos fundamentalistas convencidos de que si se atan una granada  en el pecho y se revientan en una peregrinación, cuanto más muertos ocasionen, más rápido irán al Paraíso.

A lo que apuntamos nosotros en este envío es otra cosa. Se trata –más bien-, de un “misticismo” que tiene que ver con la felicidad que percibe un individuo cuando ejecuta una tarea que le gusta, que le satisface, que le permite mostrarse ante la comunidad como una persona útil a sus semejantes. Que está siempre dispuesto a asumir compromisos responsablemente, y afrontarlos  –llegado el caso-, con decisión y alegría.

Hemos sabido de un par de casos, sin mengua  que existan otros. Todo es posible en la Viña del Señor, un árbol de grandes dimensiones que amenazaba caer sobre una vivienda fue el motivo para que convocáramos a personal de la Dirección Provincial de Defensa Civil que  acudió prestamente.

Interiorizados del problema actuaron casi en silencio. Pocas palabras. Las necesarias para manejar un operativo con dos motosierras hábilmente utilizadas que en pocos minutos dieron cuenta del añoso ejemplar de una resinosa que dejó de ser un problema. Lo acontecido mostró la satisfacción de esas personas por haber resuelto una situación preocupante con absoluta limpieza y profesionalismo.

Son esa clase de funcionario que no sale en  los medios y en su reconocida humildad, terminan agradeciendo el hecho de que alguien haya confiado en ellos.

En esta ocasión se trató de un árbol en una operación programada de enérgica poda pero donde demuestran  todo su potencial y una utilización correcta de recursos es en los casos de emergencia donde se registran derrumbes, anegamientos, accidentes diversos y tareas que por lo general, son relativamente peligrosas. ¿Se trata de hombres y mujeres “especiales”? Es probable. Lo cierto es que salen de lo común y que se destacan con perfiles propios. Cualidades dignas de ser difundidas con el anhelo de que puedan servir de ejemplo.

 Curiosamente, la DPDC catamarqueña es conducida por una mujer, Gretel Galeano que, -indudablemente-, cuenta con un excelente plantel de colaboradores que trabajan de lunes a lunes, la repartición no “cierra” los viernes a las dos de la tarde para “abrir” nuevamente el lunes a las siete de la mañana. Están de guardia permanente.

El 23 de Noviembre está considerado en todo el país como el “Día de la Defensa Civil”. Desde este portal anticipamos nuestro cordial saludo a todos los “místicos” que hacen Defensa Civil en Catamarca, con Gretel a la cabeza.

Otro organismo del Estado que cumple una función de suma importancia es la Dirección Provincial de Aeronáutica que brinda servicios de transporte aéreo en cuestiones vinculadas con el turismo, traslado de funcionarios, vuelos charter, etc.

Pero la mayor actividad es la que cumple con los TAS—Traslado Aéreo Sanitario-, más conocidos como “vuelos sanitarios” y de los cuales –según datos extraoficiales-- se llevan cumplidos alrededor de 250 en la actual gestión.

Hasta hace un par de años, la DPA dispuso para todo servicio  de una sola aeronave, un Piper “Navajo Chieftain”, bimotor con motores a pistón fabricado en el año 1978 que fue equipado con todos los elementos correspondientes a una Sala de Terapia Intensiva incluyendo una “camilla homologada”.

Posteriormente, y en forma paulatina, se fueron incorporando el S.A. “Metro III”  y el PA  “Cheyenne II”. Ambos biturbo hélice con cabina presurizada y preparados para recibir el aparataje mencionado en forma indistinta dado que se trata de elementos de “quita y pon” susceptibles de ser instalados rápidamente. Por lo general el que se halla preparado para estos vuelos es el “Cheyenne”  II, sin perjuicio de que se presenten “dobletes” y sea menester alistar el Metro III, algo infrecuente pero posible.

La base operativa de la DPA está integrada por cuatro pilotos habilitados para volar cualquiera de los aviones en servicio en tanto que un quinto profesional actúa como co-piloto cumpliendo un proceso de adaptación. Todo de acuerdo a normas internacionales vinculadas a la seguridad en los vuelos.

Además de los pilotos, la DPA cuenta con “personal de superficie” afectado a operaciones aéreas. Por caso, el Jefe de Rampa junto con un “Auxiliar” tienen a su cargo el alistamiento de las aeronaves en caso de vuelos “normales” pero su profesionalismo les permite ocuparse de esa tarea cuando se trata de vuelos sanitarios.

No deja de ser llamativo el hecho de que todo el quehacer aeronáutico de Catamarca se encuentre en manos de media docena de personas puesto que los administrativos de la DPA no intervienen estas cuestiones. Cumplen acabadamente la parte burocrática de la repartición.

Esta gente tampoco “cierra” los viernes a las dos de la tarde. Mediante un sistema de telefonía móvil “corporativa” viven conectados todos con todos en forma permanente y listos para entrar en acción en muy pocos minutos manejando situaciones que en los vuelos sanitarios indefectiblemente, existe una vida humana en emergencia y todo es contra reloj.

Un dato poco conocido es el que se refiere a profesionales de la medicina que han realizado cursos especiales en la Fuerza Aérea Argentina para poder actuar como “médico aeroevacuador”. Junto con auxiliares de la medicina también debidamente habilitados por la FAA, son los encargados de cuidar a los pacientes durante los vuelos.

Durante mucho tiempo, las actividades de la DPA pasaban poco menos que inadvertidas tal vez por una concepción de la humildad en el cumplimiento de sus  obligaciones, algo digno de todo respeto pero que no compartíamos. Felizmente y desde un tiempo a esta parte, la DPA emite boletines cada vez que realiza un vuelo sanitario.

Al frente de la Dirección Provincial de Aeronáutica de Catamarca se desempeña el aviador profesional Juan Guillermo Dré.

El 5 de noviembre está considerado como “Día de la Aviación Civil” en la República Argentina.

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