Disputas por las cooperativas

El futuro secretario de Hacienda de la Municipalidad de la Capital, Juan Cruz Miranda, dijo que uno de los objetivos del futuro gobierno será eliminar las empresas encubiertas en cooperativas. Además, indicó que se pensó en los jóvenes a la hora de armar el equipo de Hacienda de la Municipalidad. Analizamos a las cooperativas.
lunes, 28 de noviembre de 2011 00:00
lunes, 28 de noviembre de 2011 00:00

Resulta evidente que las declaraciones de Miranda anticipando las medidas que piensa tomar cuando asuma como Secretario de Hacienda en la comuna capitalina no han sido del todo bien recibidas por los integrantes de la cooperativa “El Futuro” la que recauda cobrando por el estacionamiento de vehículos en algunas calles céntricas, un asunto sobre el cual es factible formular algunas consideraciones a partir que es un secreto a voces que estas “cooperativas” responden a lo señalado por Miranda: son empresas encubiertas armadas para eludir leyes laborales y poder incorporar y despedir gente sin pagar indemnizaciones. Los denominados “jefes” se manejarían con total libertad en lo tocante a otorgar o negar trabajo y percibirían montos importantes de dinero.

Se hace cuesta arriba emplear el término “recaudar” dado que los que cobran el estacionamiento se dedican a “juntar” la mayor cantidad posible de dinero a sabiendas que la mitad de lo que junten es para la municipalidad y en cuanto a la otra mitad no les pertenece a ellos sino a “la cooperativa”.

Afirman que “ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil” y en este negocio de cobrar el estacionamiento el eslabón más débil es, precisamente, el  encargado  o encargada de cobrar, los que “la juntan” y –supuestamente--, deberían entregar un “ticket” a cada uno de los aportantes.

A raíz de las declaraciones efectuadas por el futuro secretario de Hacienda, integrantes de la cooperativa “El Futuro” se movilizaron hasta la Casa de Gobierno y en esa ocasión, la dirigente cooperativista Leyva Daza vociferó que “la gente rechaza el ticket, como una manera –tal vez--, de justificar la no entrega del comprobante de pago que es el punto inicial de todo el procedimiento recaudatorio que mueve la cooperativa de marras. Resulta poco creíble que la gente rechace el comprobante de haber pagado por tiempo de estacionamiento relativamente medido debido a que, llegado el caso, sería la única manera de demostrar que no esquivó el pago.

El hecho de que haya personas manejando dinero sin que existan controles certeros y rigurosos, podría dar lugar a que funcione “la tentación” instalada en los recaudadores. Por más honestos que estos sean, siempre existirá la posibilidad de escamotar un ticket y dar prioridad –como dijo enfática y dramáticamente Leyva Daza--, a “la comida de los hijos”. Es decir: retener dinero recaudado ilícitamente, “puenteando” a la comuna y a la cooperativa en beneficio propio pero justificado por el hecho de que “hay que alimentar a la familia”.

Fuera del reconocimiento tácito expresado por la dirigente con relación a retener dinero, se aprecia oportuno poner la mirada sobre las calles habilitadas para cobrar estacionamiento. ¿Quién o quiénes disponen en este aspecto? ¿Se consulta con los automovilistas, que son los que pagan por estacionar sus vehículos? ¿O se trata de algo manejado “a dedo”, inspirado en un voluntarismo ilimitado e inconsulto?

Sería bueno que este punto sea debidamente aclarado aunque más no sea para evitar suspicacias o descartar que existan criterios discriminatorios a la hora de determinar en qué calle y en qué cuadra se cobra por estacionar.

Será conveniente –también--, que tanto Miranda como Leyva Daza y todos los “cooperativistas” recuerden que el escenario de sus disputas es la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, la capital de la provincia que nos pertenece a todos y no merece ser víctima de torpes manoseos motivados por el afán de lucrar.

Aunque lo más importante sea “la comida de los hijos”.

 

Comentarios