Lo más grave de esta situación es la falta de agua potable, cortes decididos por gente de la Divisional del área, de manera intempestiva, importuna y por largos períodos, deja a la población en estado de total indefensión, porque además, cuando no hay agua, nadie atiende los teléfonos ni se nota que haya guardia alguna por cualquier emergencia.
Llama poderosamente la atención el hecho de que la Planta Potabilizadora está en funcionamiento y según se declamó por todos lados, es la decana de las plantas, totalmente digitalizada y que ya obra en poder y administración de la Provincia, y sin embargo los que saben siguen insistiendo que los trabajos se hicieron mal y que con la vieja planta “estábamos mejor”. Realmente, toda una paradoja que nadie entiende y que perjudica mucho a la gente.
Lo cierto es que este pueblo no tiene descanso. Si no es el agua, es la luz o el hospital o las rutas o…cualquier cosa que generan incertidumbre y desazón en una comunidad sufrida que ya no gana para sustos.
La única esperanza que se tiene es que con el gobierno de Lucía Corpacci, las cosas cambien, aunque persisten algunas dudas sobre ese particular, al menos hasta que se sepa con certeza, que Alejandro Páez articulará acciones con el gobierno provincial.