Brinda un triste y patético espectáculo, que por si solo se ha convertido en atractivo turístico ya que diariamente hay gente foránea que toma fotografías del bello edificio, anulado por diversas razones.
El tema ha generado muchos dimes y diretes, marchas y contramarchas, testimonios y desmentidas y los hay quienes aseguran que fue utilizado con fines políticos en plena campaña electoral de marzo, campaña reforzada desde el púlpito mismo en clara y evidente oposición al actual intendente.
Vino gente de Tucumán a realizar un relevamiento para elaborar un proyecto de reconstrucción, se aseguró que hay más de 2 millones de pesos disponibles para la obra, más el resultado de varios beneficios, pero hasta ahora solamente hay desmentidas y nadie quiere hacerse cargo del tema mientras la majestuosa estructura se convierte en nido de palomas y la maleza la cubre.
La comunidad mira eso, con estupor y mucha pena, considerando que ese edificio siempre fue centro de la vida comunitaria y cultural, además de religiosa, y no cesa de lamentarse por tanta desvergüenza y desidia, tanto de las autoridades políticas como de las religiosas, a quienes les cabe asumir las responsabilidades que les corresponden.
Los unos deberán responder al pueblo, los otros, también y no tendrán margen para mirar para otro lado…