Graves irregularidades en un instituto de menores

Todo comenzó con motivo de una visita efectuada por el juez de Menores Dr. Mario Morabito al Hogar de Villa Parque Chacabuco y dijo que el estado de higiene era bueno, que no había visto  roedores y desmintió que efectivos policiales hubiesen sido  agredidos por las internas. No obstante, en un tramo de sus declaraciones, admitió que faltan matafuegos y colchones ignífugos.  
sábado, 5 de noviembre de 2011 00:00
sábado, 5 de noviembre de 2011 00:00

Las expresiones del juez dieron lugar a que Silvia, una voluntaria que concurre habitualmente al Instituto, detallara un sinnúmero de irregularidades –algunas de extrema gravedad--, que se registran  en ese Hogar.

Silvia calificó como deplorable el estado de los sanitarios y las condiciones en que se higienizan las niñas: "Las niñas no tienen ni la más mínima privacidad en su intimidad, es impresionante ver eso, sus cosas íntimas desparramadas por ahí"

Dijo que falta contención psicológica y que las menores deben arreglárselas como pueden: "No hay atención psicológica. No tienen  lo que necesitan, los chicos tienen que ir a buscar la ayuda psicológica. Los chicos tienen que salir del hogar, subir a un colectivo, ir a esperar y que la asistente lo pueda atender".

Resulta evidente que el estado de cosas en ese Instituto no puede ser peor. En cierta medida, nos hace acordar a los “hospicios” de la Edad Media, verdaderos depósitos de  seres infelices condenados morir de la forma más espantosa, pese a que estaban –como ahora--,a cargo del Estado que una vez más, demuestra su incapacidad para asistir a nuestros compatriotas en dificultades.

El solo hecho de que todavía carezcan  de matafuegos y tengan colchones de “piumagoma” en uso, está dando la pauta de que ese Hogar está en manos de alguien susceptible de ser calificado de “inoperante doloso”, una nueva figura que instalamos en el vasto campo del delito.

Por cierto, urge la remoción de esas autoridades habida cuenta de la singular peligrosidad que evidencian con sus procederes y conductas, además de la falta de previsión que se advierte sin esfuerzo.

Personalmente, nos pareció que a partir de la tragedia de la Alcaidía, en todos los ámbitos de la provincia donde hubiese colchones de espuma de goma, éstos serían  reemplazados por los colchones ignífugos. Salvo que estén esperando a que se achicharren otros chicos y salir en todos los medios, como ya ha ocurrido con problemas catamarqueños que fueron noticia.

La gran pregunta es, por lo tanto: ¿Hasta cuándo habrá que tolerar esta clase de irregularidades sin que nadie vaya preso?

Lo que está en juego son jóvenes vidas humanas.

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