El colmo de la desidia: barrios sin electricidad con calles iluminadas de día

Eduardo Brizuela del Moral y su gobierno quieren pasar a la historia, y lo están logrando: la obra publica es pésima, casas fisuradas, fosas que sucumben, techos de escuelas que se vuelan, estadios que se hunden y se rajan; ¡todo bien berreta! Los servicios públicos ni hablar; pero el colmo es esta imagen, mientras miles de personas sufren calores insoportables agravados por la falta de electricidad, las luces de las calles permanecen prendidas. ¡Increíble!
lunes, 7 de noviembre de 2011 00:00
lunes, 7 de noviembre de 2011 00:00

Estos días son de calor, bien catamarqueños, con muy altas temperaturas. Pero cómo hacen los habitantes para mitigar el infierno?: evitan exponerse al sol, se quedan en sus casas, toman recaudos mínimos para evitar el tan temido golpe de calor; pero hete aquí un problema que los  ciudadano no pueden solucionar, la desidia del estado brizuelista.

Es que EDECAT o la dirección de alumbrado publico municipal, uno ya ni sabe quien, atenta descaradamente con esa necesidad de ahorrar la energía eléctrica para usarla en momentos como los de la siesta, en la que un pequeño ventilador puede ser la diferencia para que algún niño o un anciano pueda mitigar el calor o ser presa de una deshidratación.

Mire la imagen ciudadano, el sistema de luz publica esta encendido las 24 horas del día en muchos sectores de la Ciudad; de maduro cae, que en las horas de luz diurna es innecesario que el mismo permanezca prendido, que en las horas del día la energía se usa para las fabricas y el consumo de la población y en la noche al salir de operaciones el cordón industrial en el interconectado nacional, el excedente se utiliza para iluminar las calles de las ciudades. Claro, eso pasa en ciudades donde el Estado funciona, no en Catamarca.

Si el sistema de luz publica tiene su foto-sensor, si las instalaciones son relativamente nuevas, si se tercerizó la instalación del sistema a una empresa privada (se ve que la municipalidad no tiene personal idóneo o por lo menos sus directores no confían en ellos), entonces ¿por qué los catamarqueños no podemos gozar de ese ahorro que significa la correcta administración del sistema? ¡Vaya uno a saber!

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