La nota indica que la planta se encontraría trabajando de forma deficitaria, ya que vuelca aguas negras (residuos sólidos, aguas de color verde por encharcamiento y olor nauseabundo), las cuales permanecen encharcadas en el lecho del río La Cañada, y se transforman en el abrevadero de los animales vacunos que son de Huaco y Villavil, los cuales tienen como zona de pastoreo esos campos, y luego la llamada “laguna de los Cecenarro”, donde normalmente suelen detenerse a beber.
Al encontrar el agua de dichas lagunas, lo hacen en el lugar, con las consiguientes consecuencias, como adelgazamiento y muerte, más el grave riesgo para la salud de las personas que consumen dichos animales.
Sobre ese tema, el veterinario Carlos Ovejero que se encuentra asistiendo a los productores de ambas localidades con el objetivo de menguar los daños que sufrieron las bestias, aseguró que efectivamente el peligro es real, no sólo para ellas, sino también para los humanos que consumen esa carne contaminada.
Pero cabe aclarar que si bien la Municipalidad ha gestionado la obra, la misma depende de la Dirección de Agua Potable de la Provincia. En realidad esas piletas deben trabajar en forma encadenada para que el agua salga tratada, pueda ser absorbida y no cause ningún perjuicio al ecosistema que incluye al hombre del lugar.