“Lo atamos con alambre”

Las frecuentes salidas de servicio de los equipos del Aeropuerto Coronel Felipe Varela demuestran, sin lugar a dudas, que se trata de material obsoleto que hace rato consumió su vida útil y por más que los arreglen cada vez que se descomponen nada ni nadie los va a convertir de en elementos de última generación que sería lo correcto a esta altura de los acontecimientos.  
jueves, 22 de diciembre de 2011 00:00
jueves, 22 de diciembre de 2011 00:00

Tiempo atrás y con motivo de una falla similar a la ocurrida hace  pocos días se pudo saber  que eran equipos con más de veinte años de antigüedad y que nunca habían sido sometidos a un reacondicionamiento general y que cada vez que se descomponen vine un técnico, los repara y los deja en funcionamiento nuevamente.

Lo malo de todo esto es que la solución puede demorar varios días porque el personal técnico tiene mucho trabajo y no siempre está disponible.

Dicho sea de paso, en ocasión anterior no sólo hubo problemas con los equipos. También se registraron deficiencias en los baños para el público y filtraciones en los techos del edificio.

Todo esto nos lleva a pensar que la falla mayor está en el concesionario (que es “Aeropuertos 2000”) que no cumple con sus obligaciones en lo tocante al mantenimiento de todo el Aeropuerto que está obligado a concretar según lo establece el convenio de concesión.

El hecho que el Aeropuerto local no sea rentable para el concesionario no significa que deba dejarlo abandonado a su suerte sin impedir el deterioro progresivo que se está produciendo, por más que algún empleado diga que no hay problemas, que todo está perfecto.

El Aeropuerto es patrimonio del Estado (que somos todos nosotros) que ha sido cedido en concesión a Aeropuertos 2000 que paga un dinero como contribución por utilizar esas instalaciones.

Pero Aeropuertos 2000 no ha efectuado las inversiones necesarias para que el funcionamiento --en general--, del Aeropuerto ofrezca niveles óptimos.

Con anterioridad la jefatura del Aeropuerto estuvo en manos del Sub Oficial Mayor de la Fuerza Aérea Argentina Gerardo Alfonso  Alaníz y no es aventurado decir que en ese tiempo la estación aérea brilló con luz propia. Hubo otros criterios y el concepto de “servicios de apoyo a la aeronavegación” eran prioritarios pero cuando el militar se jubiló las cosas empezaron a cambiar.

Pareciera que se instaló una pérdida de interés por parte de A-2000 que no invirtió como era debido. La consigna empresarial debió ser “bajar costos” aunque el aeropuerto se venga  abajo.

Lo cierto –y triste a la vez--, es que el Aeropuerto parece estar en un plano inclinado deslizándose peligrosamente hacia un precipicio.

Los problemas técnicos son reparados provisoriamente y no ofrecen seguridad. Son parches, simples remiendos que a veces son disimulados ante la opinión pública pero resultan inocultables para el NOTAM (Notice to airmen) que es lo primero que consulta un piloto antes de iniciar  un vuelo. El NOTAM informa sobre “limitaciones” en Catamarca, Porque –aunque duela decirlo--,el VOR y el DME “están atados con alambre”.

 

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