Posteriormente se pudo saber que se trataba de fumigadores que estando desocupados, eran alquilados por el organismo nacional que tiene que ver con la protección de bosques contra incendios.
Uno de esos aviones fue destinado a Catamarca pero nadie dijo que tenía “fecha de vencimiento” y que al cabo de treinta días el “hidrante” regresaría a sus pagos.
Esta aeronave participó de algunos operativos ejecutados con motivo de incendios en la falda del Ambato y otros lugares.
Con motivo del incendio desatado en bosques de Recreo donde ya se han perdido más de 7.000 hectáreas, los brigadistas resolvieron pedir el concurso del avión de marras pero no pudo ser; la aeronave ya no estaba.
Para muchos, esto fue un acto propio de tiempos electorales. Algo “para la foto”, “para la tribuna”. O para la gilada.
Muchos creyeron que Catamarca contaba con hidrante con piloto y todo a su servicio, con el combustible pagado por la Nación. Todo, -lamentablemente-, muy parecido a un cuento chino.