miércoles, 7 de diciembre de 2011
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Tal es el caso de una señora que con visibles muestras de dolor y de cansancio, llegó a la Catedral Basílica de rodillas, vigilada de cerca por los servidores marianos que tratan de cuidar de la mejor manera posible a todos los peregrinos que ingresan a la ciudad para participar mañana de la tradicional procesión.
El lento avanzar de la señora, fue acompañado por decenas de peregrinos que la alentaban a continuar su marcha y le daban “fuerzas” para llegar a los pie de María. Finalmente, y luego de un largo recorrido, la señora pudo cumplir su misión: realizar un inmenso sacrificio para ofrecérselo a la Virgen del Valle.