Según el anuncio, el singular evento religioso sería cubierto por canales locales en forma conjunta por el canal del Estado como respuesta favorable a gestiones llevadas adelante por el gremio televisivo.
Al parecer, algún cagatinta con mando en el Canal 7 consideró preferible “adornar” la pantalla chica con los elevados valores espirituales, morales y culturales que difunde un partido de fútbol.
El ninguneo perpetrado por el canal oficial a la Virgen Morena privó a decenas de miles de televidentes de todo el país, de participar desde sus hogares de una fiesta popular de gran atractivo no sólo entre la grey católica sino entre fieles de otras confesiones.
Pero sucede que nuestra procesión se efectúa honrando una virgen que no tiene residencia en Puerto Madero ni es rubia de ojos azules. ¡Para colmo, es morocha!. Y que sólo convoca a pequeños grupos de fieles, en su mayoría gente muy humilde.
Estas son las cosas que deben ser motivo de enérgico reclamo por parte de las autoridades catamarqueñas dado que si la Televisión Pública pertenece al Estado, el Estado somos todos los que aportamos con nuestros impuestos para solventar el canal /.
Es más, con motivo de las celebraciones que tienen lugar para la Virgen de Lujan o San Cayetano, Canal 7 hace grandes despliegues de recursos técnicos y humanos y marca presencia compitiendo con canales privados que se amontonan y se estorban entre ellos.
Pese a todo, la fiesta de nuestra Virgen del Valle fue todo un éxito cargado de emoción y veneración que, por culpa de la Televisión Pública, no tuvo llegada para el resto del país. Una lástima.