Lo Que Dejó Enero

Andalgalá © Con tanta cosa ocurrida en la provincia de Catamarca y en especial en el Departamento Andalgalá, nosotros quisimos conocer la opinión de la gente con respecto a esta vacaciones y salimos a la calle a preguntar específicamente “qué nos dejó el mes de enero”?
martes, 1 de febrero de 2011 00:00
martes, 1 de febrero de 2011 00:00

La gente consultada n os contestaba a veces de manera amable y otras, intentando ocultar ciertas broncas producidas por la impotencia.

 El mes de enero dejó como saldo de primer mes del año, una interminable angustia por la falta de agua, lo que en algunos sectores de la población resultó ser realmente un infierno. Muchos llegaron a preferir el agua barrosa y de dudosa sepsis, que nada.

Los veraneantes se quejaron mucho porque al querer refrescarse, se encontraban con la triste realidad de que las piletas de los campings, no tenían agua ni los comerciantes asumieron el compromiso de atender al turista, sumándose el pésimo y peligrosísimo estado de la ruta 46 que comunica con Catamarca, y los caminos de montaña que conducen a Tucumán.

Recordaron las interminables colas para conseguir una garrafa de gas, los inesperados cortes de servicio de telefonía celular, los cortes de luz, el aumento de los precios en los productos de la canasta familiar y hasta lo hubo que se quejaron mucho diciendo que Andalgalá es una ciudad ruidosa y llena de marchas y contramarchas que impidieron el descanso buscado. Algunos mayores se lamentaron porque “Andalgalá ha dejado de ser nuestro lugar preferido para el verano porque ya ni dormir tranquilos se puede por los ladrones y sogueros, vio?”, como si  notaran que el  estado, efectivamente está ausente, tal como lo venimos pregonando.

Los que se enfermaron y debieron concurrir al hospital, se encontraron con otro cachetazo de realidad al ingresar a una posta sanitaria grande en donde el personal permanece en huelga y si tuvieron suerte, los atendió algún médico…”de guardia”, debiendo acudir a la farmacia para automedicarse “hasta que lleguemos a…”.

Algunos, claro, quedaron encantados por la magnificencia del paisaje, la simpatía de la gente, por la libertad absoluta, y por la ausencia…de juanitas (asqueroso coleóptero) que por estos tiempos volvían locos a más de uno.

En nuestra requisitoria recogimos material de lo más variado y opiniones diversas, porque, como dice el dicho, todas las cosas son según el cristal con que las mira. De cualquier manera, aparentemente el verano de descanso y solaz, se terminó en Andalgalá junto con el festival del fuerte, para dar lugar al verano político que terminará seguramente junto con las elecciones, el 13 de marzo dejando como saldo no pocos dolores de cabeza, sapos tragados, ilusiones y desilusiones plasmadas y victorias y derrotas debidamente clarificadas.

Nada que ver con los turistas que prefirieron partir raudamente hacia otros sitios de vacaciones o a sus lugares de origen para no seguir gastando plata en un lugar que  literalmente no les ofrecía nada. Como quien dice “para qué gastar pólvora en chimango”.

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