Los días y horarios señalados coinciden con los días en que llegan y parten los vuelos de Aerolíneas Argentinas. Ignoramos si existe un convenio especial entre el ente aeroportuario y la empresa aérea estatal en virtud del cual Aerolíneas Argentinas tiene un aeropuerto poco menos que a su disposición en forma exclusiva.
Nuestro aeropuerto figura como tal en las nóminas nacionales e internacionales pero la realidad muestra que tenemos una suerte de “aeropuerto fantasma”.
Para que una región, una ciudad o un simple pueblito pretendan atraer y convocar al turista requiere contar –por lo menos-, con adecuados accesos tanto terrestres como aéreos y en el caso de puntos ubicados en litorales marítimos, hacen falta puertos de aguas profundas para recibir a los grandes cruceros.
Es factible que alguien opine con relación al (aparente) escaso aporte turístico que puede tener nuestro aeropuerto pero ese empresario, profesional o directivo que viene a Catamarca por equis motivo, que se aloja en un hotel catamarqueño, que almuerza, cena o toma un café en un establecimiento local, “está haciendo turismo” pues “gasta localmente dinero obtenido en otro lugar y pernocta entre nosotros”.
Obviamente, difiere del turista clásico, el que viene a pasar sus vacaciones o nos visita un fin de semana y se instala en un “camping” con una carpa o una casa rodante o se aloja en casa de parientes.
Estimamos que un aeropuerto debe funcionar como un hospital, o una comisaría o un casino, establecimientos que no “cierran” nunca.
Resulta inadmisible que semejante estructura como la de un aeropuerto, dotado de una tecnología propia de la aeronáutica y atendido por personal especializado, incurra en el desperdicio de una atención limitada,
Ante un estado de cosas como la que existiría en el Aeropuerto “Coronel Felipe Varela” cabe preguntarse qué ocurre con el personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, constreñido a una inactividad tal vez desgastante.
Otra duda surge en lo tocante al personal de la Fuerza Aérea Argentina que presta servicios en el aeropuerto cuya jefatura estaba a cargo de un vice comodoro pero -según nuestras fuentes-,, actualmente ese cargo estaría desempeñado por un PC (Personal Civil) que percibiría cerca de $ 20.000 mensuales, dato éste un tanto difícil de digerir a la luz de otros antecedentes sobre este funcionario que obviaremos puesto que no hacen al problema que motiva estas líneas pero del cual podríamos ocuparnos en el futuro
Si nuestro aeropuerto funcionara durante las 24 horas podría resultar atractivo para operaciones aéreas de diversas empresas aerocomerciales de índole privada o estatal ya sea nacionales o extranjeras, generando una fuente de trabajo digna de tener en cuenta y que se correspondería con la importancia que tiene una ciudad capital de provincia. Se podrá argumentar que no hay movimiento nocturno de aviones pero nunca lo habrá en tanto y en cuanto no exista “la oferta” certera de un servicio aeroportuario a toda hora.
Se supone que “Aeropuertos Argentina 2000” –el ente que explota todos los aeropuertos en la Argentina-, es una empresa pensada y organizada con fines de lucro y resulta un tanto llamativo que se someta a un régimen horario como el expresado con el cual debe ir a pura pérdida. ¿Será por eso que a veces los baños están cerrados con llave y los pasajeros no pueden utilizarlos?
Con este régimen de atención nos preguntamos sobre lo que ocurriría si a las diez de la noche hay que hacer un vuelo sanitario y todo está a oscuras, herméticamente cerrado. Na hay nadie en la torre para suministrar ciertos datos de suma importancia para iniciar un vuelo. No hay dónde presentar el correspondiente Plan de Vuelo.
Por cierto, la gente de la DPA no va a aguardar a que aparezcan los empleados con un paciente “haciendo espera” en una camilla por más homologada que ésta sea.
Entonces hay que recurrir a “la canchereada”: si hay viento en superficie estimarlo “a dedo” y a la presión atmosférica, a los famosos Hectopascales, calcularlos “a ojímetro”.
Llegado el caso a los pilotos no les queda más remedio que levantar vuelo y una vez en el aire hacer contacto radial con Córdoba y exponer el Plan de Vuelo. Se salva la situación pero no se observan las normas establecidas y eso no es aconsejable.
¿Quién o quienes pueden y deben intervenir en procura de solucionar un problema como el señalado? Del Gobernador para abajo, varios empezando por el área de Gobierno de la cual depende la Dirección Provincial de Aeronáutica capacitada para asesorar adecuadamente. Turismo, por razones obvias y Obras Públicas. No olvidar que la provincia aporta un camión de bomberos para que el aeropuerto llene ciertos requisitos y Aerolíneas vuele a Catamarca.
El suministro de un camión de bomberos por parte de la provincia se nos ocurre –en el marco de nuestra ignorancia-, que sería un elemento a ser aportado por Aeropuertos Argentina 2000 como algo propio del aeropuerto. Como si fuera un matafuego o cualquier otro elemento vinculado a la seguridad aportado por AA 2000 y perteneciente a ella.
¿Fue un “apriete” que le hicieron a la provincia con el pretexto de satisfacer ciertas exigencias de organismos internacionales en materia de seguridad?
Hay otros funcionaros tienen que gestionar un funcionamiento normal del aeropuerto; ellos son nuestros diputados nacionales, los representantes del pueblo, que tienen y deben ocuparse de este asunto insistiendo todo lo que sea necesario para ponerle punto final a este verdadero despropósito.
De paso, podrían “darle una mano” a los santiagueños y a los riojanos. En Santiago del Estero el aeropuerto trabaja en forma similar al nuestro pero en La Rioja directamente se han convertido en empleados de Aerolíneas Argentinas: abren una hora antes del arribo del avión de AA y cierran una hora después de su partida. Así de fácil.
Lamentablemente, estas cuestiones singularmente difíciles de asumir se llevan por delante el más elemental sentido común y no es fácil admitir que existan funcionaros que -ante situaciones como ésta-, “miren para otro lado”.
El aeropuerto es un servicio a la comunidad que debe ser prestado cabalmente., Como el Banco Nación, o la ANSES o la lucha contra el Chagas. Si en algunos de eso organismos se registraran anormalidades, pondríamos el grito en el cielo y viajaríamos de inmediato a Buenos Aires para solucionar la cuestión.
¿El funcionamiento limitado del aeropuerto no es una anormalidad digna de ser atendida y solucionada? Pareciera que no. Que se trata de un enorme edificio con pista de aterrizaje y costoso equipamiento que tenemos -los catamarqueños-, de adorno.