En la Dirección Provincial de Transporte estarían pensando en hacer un ensayo o “prueba piloto”, para reducir el ingreso de vehículos particulares al microcentro para agilizar la circulación de colectivos.
Este proyecto fue informado por el titular de la DPT, Carlos Regalado, quien dijo que hay un estudio que muestra la conveniencia de concretar este dispositivo, priorizando la circulación de los colectivos pertenecientes al servicio del transporte urbano y suburbano. Regalado dijo que “Hay una realidad que dice que el ancho de las calles es uno solo y no podemos hacer nada. Por ello, entendemos que se debe priorizar el tránsito de los colectivos en horas pico, a los efectos de no generar atrasos en las frecuencias y perjudicar a los pasajeros, tanto aquellos que van a sus trabajos como a los chicos que acuden a la escuela”, aclaró.
Luego de afirmar que “hay un estudio que propone como una potencial solución la restricción de autos particulares en los corredores de colectivos en horarios pico”. El titular de Transporte agregó que “teniendo en cuenta el tránsito actual se deben tomar medidas drásticas en este sentido, principalmente para analizar cómo funcionan y qué resultados arrojan”.
Entre otras cosas el Director Regalado sostuve que “El tránsito en la ciudad es muy caótico, por lo que se debe efectuar un estudio serio que determine acciones efectivas a instrumentar en este sentido”.
Es evidente que las autoridades vinculadas al tránsito vehicular, tanto provinciales como municipales, se hallan en algo parecido a un callejón sin salida.
Y en estos últimos días se han sumado datos verdaderamente alarmantes tales como que el número de muertos en accidentes aumentó un 55 por ciento en el último año pasando de 18 a 29 fallecidos en el mismo lapso y que en la ciudad circulan 45 mil motocicletas diariamente. De la cantidad de autos no se ha publicado nada pero cabe suponer que serán, también, varios miles sin olvidar a los colectivos.
No hace falta ser una lumbrera para darse cuenta de que los mecanismos actuales no sirven. Y aunque nos tomen por reiterativos, seguimos sosteniendo que con hacer boletas de infracción no se educa ni se corrige a los malos conductores. Solamente se recauda. Por cierto que con señalado éxito para las arcas municipales.
Por aquello de que “no hay nada nuevo bajo el Sol” apelamos al Archivo y recordamos que la ciudad de Santiago de Chile enfrentó un problema muy grave ocasionado por el “smog” que afectaba seriamente la salud de sus habitantes y la conservación de edificios, parques y jardines.. La solución pasó por permitir el ingreso de automóviles a la ciudad los días lunes, miércoles y viernes a los que tenían numeración par en sus matrículas. Los martes, jueves y sábados les tocaba el turno a los de numeración impar. El día domingo quedaba liberado para todos los autos.
En poco tiempo el problema de esa niebla insalubre que se aposentaba sobre la ciudad desapareció por completo. Cabe aclarar que no murió nadie, no hubo ningún suicidio y las pocas quejas que se registraron no fueron motivo de preocupación para las autoridades.
Y es entonces cuando exponemos nuestra propuesta: a modo de ensayo o “prueba piloto” aplicar esta medida para el territorio comprendido entre las cuatro avenidas de nuestra ciudad capital.
Automáticamente el número de vehículos en circulación se verá reducido en un 50 por ciento.
Con relación a la aplicación de multas redimibles con dinero, reiteramos una sugerencia emitida con anterioridad que consiste –además de la multa en dinero-, en la privación del uso y disfrute del medio de locomoción por lapsos determinados, relacionados con la gravedad de la falta. Para ello será menester contar con el instrumento legal que permita la incautación de vehículos como penalización por transgresiones a las normas de tránsito vehicular.
El sistema que funciona actualmente ha demostrado que no sirve. Algo hay que hacer para poner fin a una situación inadmisible en la que está en juego la vida de las personas y la seguridad en el tránsito, algo a lo que tenemos todo el derecho del mundo. Y que se haga a la mayor brevedad. Antes que sea demasiado tarde.