No vamos a incursionar en las circunstancias que rodearon este increíble y lamentable suceso. De eso ya se ha ocupado (y se sigue ocupando) la prensa especializada.
Nosotros sospechamos que la imprudencia, la irresponsabilidad y la imbecilidad pueden ser contagiosas y queremos alertar sobre la posibilidad que en Catamarca aparezca un imbécil émulo del que tiró la bengala que mató a Ramírez.
Con relación a la bengala asesina, dijeron que era una “bengala naval”. Se trataría de un elemento que produce una luz muy intensa, que puede ser de color verde, rojo, amarillo o blanco. El “combustible” contiene magnesio, un elemento que genera temperaturas muy elevadas.
Existirían antecedentes según los cuales las mujeres introducirían elementos prohibidos en las bailantas aprovechando que no son requisadas como a los varones y de esa forma ingresan bengalas, sevillanas, porros, bebidas alcohólicas y una gran cantidad de elementos no permitidos.
En visto de lo señalado y a los efectos de no correr riesgos, sería bueno que las autoridades acentúen los controles habituales y –lamentablemente-, no descuidar a las chicas.
La imbecilidad no respeta género, credo ni posición social.