RADIO PROVINCIA Y CANAL 7

¿Dos “especies en vías de extinción”?

En estos últimos tiempos el brizuelismo (en retirada) ha tomado varias medidas enmarcadas en auténticos desaciertos de lo cual se ha ocupado el periodismo no adicto al declinante  FCyS.
sábado, 21 de mayo de 2011 00:00
sábado, 21 de mayo de 2011 00:00

Algunas de esas disposiciones podrían catalogarse como “deposiciones” si se las considera desde el punto de vista fisiológico emparentado con un señalado peristaltismo intestinal.

No se trata, en este caso, de las masivas designaciones de personal en planta permanente, demagógicamente  promocionadas a modo de saludo final de una payasesca función circense, entre otras que causaron un poco de ruido apuntado todas, según parece, a complicarle la futura gestión a la Dra. Lucía Corpacci a partir del 10 de diciembre venidero.

Ahora el blanco de una de esas “disposiciones” han sido los medios de difusión del Estado, vale decir Radio Provincia y Catamarca Televisora Color. Canal 7 a quienes les habrían otorgado un plazo de quince días para desocupar el espacio que les fuera asignado en  la denominada “Manzana de la Cultura” existente en la parte posterior de lo que fuera el viejo Hospital San Juan Bautista. Viene a ser el contrafrente del hospital sobre la Avenida Alem.

La futura ubicación de estos dos importantes organismos sería en el CAPE.

No es motivo de estas líneas cuestionar una medida que, suponemos, estará inspirada en la necesidad y conveniencia en materia de funcionalidad arquitectónica que, en pos de un mejor ámbito laboral para las reparticiones de marras, el  PEP considera oportuno ordenar la mudanza un tanto imperiosamente.

Suele ocurrir que las más brillantes iniciativas –como la que suponemos adorna a la motivadora de este envío-, suelen ser víctimas de una mala pasada por culpa de un componente no deseado como podría ser la protuberante ignorancia que campea en torno a esta  medida rematadamente inoportuna.

La Superioridad de Radio Provincia y Canal 7 deben creer que cambiar de domicilio a estos dos integrantes del Estado se reduce a cargar en un camión los escritorios, los armarios, las sillas y sillones si los hubiera, el anafe con la cafetera la pava y el mate y previo corto viaje, descargarlos en el nuevo local.

La ignorancia no le permitió advertir –a la Superioridad-, que existen elementos técnicos formando parte de una a instalación poblada de cables, consolas y demás cuestiones que forman parte del equipamiento propio de una emisora de radio en frecuencia modulada y un canal de televisión. Hasta el revestimiento de las paredes, el techo y el piso  salen de lo común.        

Resulta admisible el malestar del personal afectado por esta medida habida cuenta que en el caso del canal de TV que funciona desde hace 25 años las más que austeras comodidades existentes han sido obra pura y exclusivamente de sus empleados sin distinción de jerarquía o profesión. Todos pusieron el hombro para ejecutar un fenómeno de supervivencia desconocido por las autoridades que –las apariencias lo estarían indicando-, nunca se preocuparon por el buen funcionamiento de las instalaciones pertenecientes a los medios de difusión.

Es probable que un somero análisis de las partidas presupuestarias que se asignaron a estos organismos, pongan al descubierto la insólita capacidad de sus trabajadores para funcionar con migajas conseguidas a fuerza de luchar contra la falta de apoyo, una más que pesada  burocracia y alguna infaltable “mano negra”.

Lo menos traumático hubiera sido alistar en el CAPE los ámbitos adecuados para el funcionamiento de ambas reparticiones y aprovechar la ocasión para habilitar dependencia dotadas de todas las comodidades incluyendo los denominados “salones auditorium”

adecuados para su utilización  como un servicio a la comunidad en materia de conferencias, actos oficiales, conciertos y exposiciones diversas.

Obviamente, lo sugerido no se puede armar en quince días por más horas extra que se habiliten. El tecnicismo específico propio de una radio y un canal de TV no lo permiten.

En otro orden de ideas, resulta imperioso resaltar el amplio y decidido apoyo que brindaron los medios locales al hacerse eco de la justificada protesta del personal afectado por esta medida.

Cabe esperar que funcione el sentido común y se arribe a una solución definitiva para un viejo problema.

Radio Provincia y Canal 7 son asuntos demasiado importantes para dejarlos en manos de  funcionarios ineptos y (en retirada).

 

 

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