En esa época y en el mundo ya había unos quinientos millones de aparatos funcionando en los más diversos lugares del planeta sin que se hubiera reportado ningún caso de cáncer pero hubo un poco de alarma y en varios lugares las autoridades ordenaron el traslado de las antenas fuera de los radios urbanos. En Archivo conservamos lo sucedido con una antena, en la ciudad de Cosquín, que se hallaba a punto de ser instalada en pleno centro de “La Capital Nacional del Folclore” y la operación fue cancelada. La instalación tuvo lugar fuera del radio urbano en el camino que va al cementerio.
Para quienes estamos habituados a seguir la trayectoria y la evolución de algunas noticias lo señalado no pasó de ser una sospechosa embestida con fuerte olor a chantaje.
No obstante y recurriendo nuevamente al Archivo hallamos un episodio parecido que tuvo lugar en la ciudad de Rosario de la Frontera, en la provincia de Salta cuyo Concejo Deliberante rechazó un pedido de autorización para instalar una antena para servir a la zona, Un temor residual por un peligro no demostrado científicamente había influido en los ediles de esa bella ciudad que optaron por la más fácil: “En la duda, abstente”.
Once años después de aquél ya lejano año 2000 en esta Argentina de 40 millones de habitantes hay unos 56 millones de celulares. No todos están en servicio y debe haber varios millones arrumbados en “el arcón de los recuerdos” por ser absolutamente obsoletos y pasados de moda. Los avances tecnológicos operados velozmente han dejado fuera de carrera muchos aparatos
Hoy estamos en presencia de una nueva embestida. Esta vez liderada apor la OMS – Organización Mundial de la Salud-, que ha dispuesto encarar una investigación en procura de determinar si los celulares son malos para la salud de las personas.
Estos sistemas de comunicaciones funcionan en base a ondas radioeléctricas emparentadas con las que permiten el funcionamiento de la televisión, las radiodifusoras tanto en FM como en AM, Internet, los satélites y un sinnúmero de sistemas de comunicaciones que trabajan en el mundo.
¿Cuántos millones de celulares están funcionando en nuestro planeta? Resulta difícil saberlo pero solamente en los países asiáticos debe haber un cifra cercana a los ochocientos millones en poder de los usuarios.
Que se sepa, nunca ningún país ha protestado argumentando que los celulares son dañinos para los seres humanos. Al igual que otros usuarios el celular nos acompaña en forma permanente desde hace doce años instalado en un bolsillo que dista dos centímetros del corazón y hasta el momento no ha pasado nada. Los anuales chequeos a que nos sometemos no han detectado ningún elemento sospechoso en nuestro organismo.
Si los celulares causaran cáncer, en el mundo las neoplasias de todo tipo hubieran aumentado en forma exponencial y relacionada con el número de teléfonos en uso. Como ello no ha ocurrido y con el debido respeto, sospechamos que a la OMS alguien o algunos la han embarcado en una campaña falta de seriedad que estaría en peligro de terminar en un papelón estropeando el prestigio de una famosa institución. Salvo que algún tecnicismo científico no conocido demuestre que los celulares son malos para la salud de los seres humanos.
Mientras tanto, aguardaremos el resultado de las investigaciones de la OMS. Con el celular en el bolsillo de la camisa o debajo de la almohada a la hora de dormir.