Una de las estudiantes dijo que el dueño de “GM Indumentaria”, habría tratado de quitarle el dinero a una joven, por lo que expresó: “Nos quiso sacar la plata y el recibo. Nos amenazó, nos dijo un montón de cosas y ayer nos corrió del local”.
“Hace 4 meses que estamos con esto y todo el tiempo nos dicen que es para la próxima semana y nunca aparecen, encima nos tratan re mal, a una compañera la golpearon, nos amenazaron”, prosiguió la alumna
Una de las madres de las alumnas manifestó que “hace 4 meses que se le pidió que hicieran los buzos. Se pagó la mitad del dinero y ahora que es el día de la entrega salen con que le van a devolver el dinero. Pero ahora ninguna empresa puede hacer los buzos en un día. Los chicos tienen todo preparado para hacer la presentación”.
“Incluso la preceptora de ellos, que es dueña del local, no le dijo a los chicos por lo menos que se preparen porque los buzos no están”, agregó.
La información dejó al descubierto la falta de regulación de esta actividad.
En el transcurso del incidente se mencionó que el precio de estos buzos era de 3.700 pesos, una cifra bastante difícil de digerir. Es más: nos parece que está equivocada pero en caso de ser cierto ¿Qué clase de buzos le iban a confeccionar a los chicos? ¿Buzos anti-flama para correr en autos de carrera? ¿O eran trajes de neoprene, para actividades submarinas? ¿ Tal vez buzos aptos para andar por la Antártida? ¿O recamados con perlas de Oriente y piedras preciosas?
Si es cierto que costaban 3.700 pesos no queda más remedio que ingresar en el terreno de las sospechas, es decir, que existiría un sobreprecio destinado a un “retorno”, al pago de una comisión para el colegio que contribuye a manejar una exclusividad no muy ética que digamos. Faltaría saber si el monto de la comisión (si la hay) ingresa contablemente a las arcas del colegio.
No somos expertos en buzos para colegiales pero tenemos familiares que consumen esos artículos y según averiguaciones practicadas, el precio de un buzo de primera marca, de esas que se venden en todo el mundo, según el talle oscila entre los doscientos y los cuatrocientos pesos. Suponiendo que sea necesario ponerlo un letrero identificatorio el precio podría ascender (siempre según el talle) a unos 300 o 500 pesos.
Cabe suponer que los buzos del conflicto deben tener características muy especiales y su confección tiene que ver con una exclusividad, una suerte de “marca registrada.
Por cierto hay comercios en los cuales un buzo de buena calidad se consigue por menos de cien pesos. Como se sabe, son locales que no están en la Peatonal Rivadavia y que por lo general responden al nombre de un país vecino.
De lo que no caben dudas es de lo negativo que resulta esto de los uniformes especiales. Nos parece una forma muy sutil y solapada de meter en la cabeza de los chicos una intención discriminatoria, de “ser distintos” porque tienen un buzo especial. De destacarse por un elemento que no es la capacidad para el estudio, el respeto por los mayores, la contracción al estudio y ese tipo de cosas. Redondeando y para que se entiende: nos parece poco democrático.
Pensamos que es el Estado (el eterno ausente) quien debe adoptar medias que pongan fin a este estado de cosas. Implementar medidas a través de as cuales los chicos puedan mostrar a qué colegio pertenece mediante una sencilla cucarda, escarapela o escudo. Elementos de bajo costo que no signifiquen un trastorno para la economía hogareña, como ha de ocurrir en muchas hogares si hay que pagar 3.700 pesos por un buzo, por más especial que sea. Ese monto equivale a un sueldo mensual con el que se mantiene una familia. ¿Es razonable que sea el precio de un buzo “especial”?