domingo, 10 de julio de 2011
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Esta situación causó indignación, asombro y estupor a todos los padres de los niños que asisten a esta institución que no podían creer que un juez pueda prestarse al delirio de un padre ególatra, que valiéndose de sus conocimientos técnicos usa su profesión para dañar a su propia hija.
Es increíble que un juez se ocupe de estas cuestiones y no resuelva los conflictos importantes de nuestra localidad.
Enviado por: padre andalgalà