Juancito, como cariñosamente le llaman, es un joven de20 años quien siguió su sueño y hoy cursa en La Plata la carrera militar de Oficial de Armada, a pesar de la condición humilde de su familia, pero él siguiendo su sueño logró ingresar a la Escuela Naval.
Luego de su visita al municipio, Juan expresó: “Como todos los años tenemos la licencia de julio, estoy acá, también tuve la posibilidad de visitar las escuelas pudiendo comentar a los jóvenes santamarianos acerca de esta carrera tan linda que Dios y la Virgen me permitió seguir hoy en día que es las Fuerzas Armadas. Me encuentro en la Escuela Naval Militar siguiendo la carrera de Oficial de Armada en la Marina de Guerra. Estoy muy contento de poder comentarles y ser el ejemplo de muchos jóvenes santamarianos, tener la posibilidad de comentarle de esto lindo que tiene esta carrera y pidiéndoles que aquellos interesados que quieran saber de esto, estoy a su disposición, por estos días en mi domicilio en Quintana 575”.
“Es una linda oportunidad para contar que no hay nada imposible, es simplemente voluntad propia, personalmente es algo que yo siempre quise, aunque lo veía imposible vendiendo empanadas, vendiendo humitas con mi familia con su condición humilde como siempre, pero también siempre con fuerza y ganas de cumplir los sueños”, agregó.
“Por medio del folklore, se me dio la oportunidad de viajar al sur, estuve trabajando allí medio año con la posibilidad de poderme presentar en la Base Naval de Ushuaia, se me presentó esta oportunidad de poder inscribirme de poder prepararme para rendir un examen académico que lo realicé satisfactoriamente, luego el examen físico, psicotécnico y hoy gracias a Dios puedo estar dentro de la escuela”, dijo Juan muy emocionado.
Demostrando que siempre está la posibilidad, Juan recordó que “un día un director me dijo que el que quiere puede”. “Hoy en día veo que es así y me siento orgulloso de haber escuchado esas palabras. Se hace difícil estar lejos de la familia, estar lejos de aquellas personas queridas que uno quisiera tener siempre al lado, pero hay un día en que uno se vuelve hombre y tiene que decir hasta aquí llegué, uno tiene que perseguir sus sueños. Fue el día en que decidí irme de acá Santa María pero no dejar de ser santamariano, simplemente perseguir mis sueños y volver acá con el orgullo para mi familia, para mi mismo de haber conseguido lo que tanto busqué”.