Ello, a la espera de que alguien alguna vez se preocupe por su reconstrucción al solo efecto de calmar la creciente ansiedad de la comunidad católica que siente cada día con más fuerza, que su iglesia está abandonada, no solamente en la cuestión edilicia, sino en sus cimientos ideológicos y rituales litúrgicos, los que literalmente pasan desapercibidos en el quehacer de la vida comunitaria y social.
Ya se escuchan algunas voces que indican alguna sospecha de que en el tema del templo existen algunas cuestiones veladas a la comunidad, pero que en algunos círculos circulan con gran fuerza, de una enemistad entre las autoridades de turno de ambos sectores.
Si como se rumorea, el diagnóstico de las roturas, el proyecto y los recursos para su reparación están disponibles sólo una actitud mezquina de las mismas está afectando a la grey católica y a toda la comunidad en su conjunto, sobre todo si tenemos en cuenta que en los próximos días la plaza será escenario de los fastos por la Semana Fundacional, y la calle San Martín, el ámbito histórico del desfile escolar, que en esta oportunidad obligadamente se deberá realizar en calle Belgrano, que no tiene valla ni nada que se le parezca.
A todo esto, nadie brinda las explicaciones que la gente necesita y mucho menos, el responsable de turno la Casa de Dios, cuyo templo, es parte del patrimonio histórico-cultural y religioso del pueblo de Andalgalá y de nadie más.