La estación de servicio vendía naftas sin tope, pero repentinamente una empleada anunció que no había más nafta, lo que hizo estallar en cólera a los automovilistas que llevaban horas haciendo cola; los que obviamente reaccionaron mal.
Es que paralelamente al anuncio, un automóvil particular cargaba el tanque y varios bidones, combustible que pago con vales oficiales. Ante esto, una empleada informó que solo se vendería a quienes pagaran con vales oficiales, lo que hizo estallar la bronca del resto de los automovilistas.
La bronca derivo en una protesta, que terminó en discusión en primera instancia con una encargada y luego con la propietaria del comercio, lo que motivó la presencia de dos móviles de las comisarías 4° y 5° que tenían jurisdicción en la zona.