Llamó la atención a propios y extraños que en el día patrio, los ánimos de la gente se mostraran notablemente distendidos, a tal punto que todos estaban amables y saludadores, no se percibieron caras amargas ni mala onda. Acaso este cuestión parecerá anecdótica e intrascendente, pero no lo es tanto considerando el contexto de disgregación y violencia con que algunas han querido signar a la comunidad.
En el Día de la Patria, el pueblo de Andalgalá ha dado acabadas muestras de civilidad y madurez comunitaria y la celebración patria fue realmente una fiesta de todos y para todos. Un locutor dijo en algún momento: “Gracias Dios por este día!”
En medio de casi seis mil alumnos, a la mayoría de los aplausos se los llevó la escuela especial “Un Nuevo Día” que mostró a sus alumnos y docentes en plenitud. Los niños especiales desfilaron orgullosos ante el palco oficial, con una actitud altiva, como si quisieran mostrarle a la gente que ellos también pueden y que después de 25 años de vida institucional, las personas con capacidades diferentes mostraron que son parte activa del pueblo y que gracias a la acción de sus docentes, están integrados como miembros activos.
En el palco de autoridades estuvieron todos, o mejor, casi todos, porque como siempre el cura párroco Pbro. Renato Rasgido brilló por su ausencia, como auto discriminándose y marcando una enorme distancia entre el pastor y las ovejas. En realidad, nadie notó su ausencia, porque desde hace mucho tiempo que no está mientras la gente en busca de consuelo espiritual, acude a las iglesias protestantes. Las campanas del templo siguen amordazadas y el viejo reloj adormecido entre telarañas que nadie se atreve a quitar por temor a la reprimenda del padre. Realmente una mancha en esta muestra impecable de fervor cívico. Hasta Perea y Páez cruzaron alguna sonrisa, lo que como señal a la comunidad es mucho.
Como no podía ser de otra manera, hubo notables ausencias, como la de la escuela “Normal” primaria que no envió sus alumnos a la fiesta, dejando un vacío que no podrá ser llenado por explicaciones que no convencen a nadie ya que es la primera vez en 58 años, que esta escuela falta a una celebración de esta naturaleza.
Andalgalá se apresta para la culminación de las festividades y esta vez será en Huaco, donde se realizará e desfile institucional y posterior gran bailanta popular. Es la fiesta de todos. Sería bueno que nadie espere invitación para que no se produzcan ausencias insalvables ni reproches al vacío.