Nos parece que la información al turista debe considerarse como un servicio susceptible de ser brindado en forma permanente y que a ese servicio los turistas puedan acceder en distintos puntos de la ciudad y no como a partir de ahora, en que los interesados en información turística deberán, en primera instancia, averiguar dónde queda el Mercado Artesanal y luego costearse hasta el mismo. Algo totalmente carente de practicidad. Y tiene olor a falta de consideración hacia el turista.
En el mes de diciembre del año 2008 y con motivo de un viaje que hicimos a Salta, concurrimos a un Centro de Información que funcionaba en la Estación Terminal de Ómnibus. Nuestro propósito era conseguir algún afiche o folletería para exhibir en la ciudad de Rosario de la Frontera, dado que allí estaba prevista una reunión con dirigentes comunitarios, organizadores de un homenaje a la Virgen que tuvo lugar el día 8 de ese mes.
Las dos señoritas que nos atendieron no mostraron mayor urgencia en determinar el motivo de nuestra presencia: estaban muy ocupadas conversando entre ellas. Ante nuestro pedido, exhibieron una folletería de singular pobreza de la cual nos facilitaron media docena de ejemplares. En materia de afiches, nos quedó la impresión de que las señoritas ignoraban de qué se trataba ese asunto.
La anécdota viene a cuento porque -lamentablemente-, en Catamarca la mayoría carece de receptividad. Parece que se ignora la enorme importancia que tiene la actividad turística. Por lo general, se tiende a explotar al turista en lugar de explotar el turismo, que no es lo mismo.
Es por eso que con mucha frecuencia los visitantes se acercan a los medios periodísticos para denunciar abusos en los precios, deficiencias en los servicios e incluso malos tratos.
A riesgo de ser calificados de exagerados, nos parece que algunos Centros de Información podrían funcionar en los puestos camineros de la policía, como ocurría hace cuarenta años.
Promotores y promotoras debidamente identificados transitando por la Estación Terminal y la Peatonal Rivadavia podrían aportar a una esmerada atención al turista.
La idea es que el que visita Catamarca tenga la impresión de que nos alegra y nos interesa su presencia, deseamos que tenga una grata estadía y que regrese nuevamente en el futuro.
Salvo raras excepciones, nada de eso ocurre actualmente en Catamarca.
Por cierto, lo fundamental será la preparación de las personas destinadas actuar como promotoras. Eso, junto con el dictado de cursillos preparatorios para inspectores municipales (los famosos “zorros”), personal policial, taxistas, remiseros y gastronómicos y en general todos aquéllos que tienen contacto con los visitantes puesto que ellos son los que producen una buena o mala impresión ya sea por ignorancia, por mala educación o por un complejo subyacente según el cual atender amablemente a un turista es un acto de servilismo.
Con relación a que el funcionamiento del Centro en el Mercado Artesanal será “temporario” será muy conveniente que así sea. El retorno del Centro a un lugar estratégicamente ubicado no debe ser “temporario por diez años” ni enganchado a los avatares de la obtención de un local adecuado.