Tradicionalmente, a las 15 horas, hora en que falleció el Libertador, las campanas de la Iglesia parroquial doblaban a duelo, lo que seguramente no ocurrirá en esta oportunidad debido a que toda acción y participación comunitaria de la parroquia local ha sido anulada por el enojo incomprensible que el cura párroco tiene con el pueblo de Andalgalá, del cual está totalmente aislado, aún sabiendo que la iglesia católica siempre fue el vínculo de paz y unión. Seguramente tampoco se oficiará la también tradicional invocación religiosa o responso, y los docentes organizadores deberán buscar algo para llenar ese vacío.
Consideramos que la memoria de José de San Martín merece que depongamos cuestiones lindantes con el egoísmo y en la comunión de energías espirituales, dirigidas mediante el pensamiento el alma del prócer descanse en paz.