Los alumnos se quejan porque al cerrarse el Centro, pierden la beca que se les otorga como incentivo la que en muchos casos, es el único sostén del hogar; los docentes pierden su fuente laboral, y aunque no es mucho lo que cobran, también es un importante aporte a la economía familiar.
Supimos que muchos trabajos se generan a partir de estas capacitaciones y hoy, es posible encontrar oficiales en varios rubros, y de hecho los alumnos mismos consiguen trabajos temporarios a partir de lo que aprendieron en la escuela.
Estuvimos dialogando con uno de los docentes de la casa, quien nos manifestó su inquietud por el incierto panorama laboral que le depara el nuevo órden que llegará con Páez en el Gobierno, pero no ahorró calificativos para echar culpas sobre Perea porque “debería ponernos a todos en planta permanente” para evitar el desalojo, la destrucción de este instituto “que tanto nos costó construir”, y lo que es peor, la desocupación y el hambre. “Es una situación que pinta muy dura y es triste porque después de ocho años de trabajo digno, nuevamente en la calle”, se lamentaba el docente.
La situación es realmente grave en términos de integración social y de contención laboral para, por lo menos unas 350 personas que se nutren y nutren al Centro de Capacitación Municipal.
En este sentido debemos disentir con las intenciones del intendente electo Páez, cuando expresó que el dinero de regalías “está para otra cosa”, porque la Ley 5128 habla de sustentabilidad. Consideramos que “educación y cultura” son actividades absolutamente sustentables.
A menos que Páez no sepa lo que realmente significa “sustentabilidad” en su exacta dimensión y a partir del espíritu de la ley.
Habría que chequear eso…