Es lo que ocurre desde siempre en esta época del año. Y es probable que este estado de cosas se prolongue hasta el mes de noviembre, que es cuando –por lo general-, empieza a llover, crecen los ríos y muchas localidades quedan aisladas por cortes en los caminos producidos por las crecientes de marras. Es cuando muchas localidades quedan aisladas durante lapsos relativamente prolongados con los trastornos de toda índole que se presentan y ante los cuales las autoridades suelen permanecer impotentes, sin medios para solucionar el estado de aislamiento en que se debaten.
Catamarca no es la única provincia donde suceden estas cosas en tiempos de lluvias abundantes. Podría decirse que se trata de “un mal generalizado” que afecta a numerosos lugares de la geografía argentina.
La solución tiene que ver con las inversiones efectuadas mediante la construcción de puentes y vados, algo que no siempre es oportunamente encarado por los gobiernos de turno.
Con cierta frecuencia se recurre al auxilio que brindan las Fuerzas Armadas facilitando puentes de emergencia que se arman en pocas horas y permanecen prestando servicios hasta que bajan las aguas.
Tal vez suene raro preguntarnos por el nivel que puedan tener los ríos y arroyos en el mes de enero del año que viene, cuando la Doctora Lucía Corpacci y sus colaboradores cumplan el primer mes al frente de la provincia y deba afrontar un sinnúmero de problemas heredados del brizuelismo (hoy en retirada).
Con seguridad, al cúmulo de problemas tendrá que agregar los derivados del aislamiento que padecen diversas localidades por la creciente de los ríos, vieja historia que no parece tener fin ni solución.
La idea es anticiparse a los acontecimientos y pedir ahora la colaboración de las Fuerzas Armadas para que faciliten los puentes de emergencia y estén instalados antes que crezcan los ríos.
Nos parece que será imprescindible la gestión casi personal de la gobernadora ya en ejercicio de sus funciones ante Presidencia de la Nación o ante el Ministerio de Defensa.
Lo más importante será que se encare el problema con enérgica decisión, algo que nunca se ha hecho con relación a este problema
Adviértase que siempre, desde que el mundo es mundo, hubo “una primera vez” para todo y lo apuntado en estas líneas no puede ser una excepción.