Sería el caso de las comúnmente denominadas “tierras fiscales” que en no pocas ocasiones no se sabe con precisión si pertenecen a la Nación, a la provincia a un municipio o, en una de esas, a un ignoto ciudadano que, de pronto, se presenta en tribunales exhibiendo papeles que prueban que esas tierras le pertenecen por herencia. O por cualquier otro motivo. No sería la primera vez que ocurre y no hay que asombrarse: los registros catastrales de la provincia no son todo lo exactos que sería de desear.
Lo señalado viene a cuento con motivo de una denuncia que formuló el Sr. Ferreyra, Jefe del Aeropuerto “Coronel Felipe Varela”, alarmado por la presencia de numerosas aves en inmediaciones del área dentro de la cual operan aviones en ocasión de decolajes y aterrizajes en la única pista disponible conocida aeronáuticamente como la “O1-19”.
Cuando sopla viento del sector Norte, los aviones levantan vuelo desde la cabecera 01 (con viento de frente y rumbo Norte) y toman altura en la zona que ahora se halla poblada por pájaros de diversas especies y tamaños.
La presencia de estas aves en el área obedece a la existencia de un basural a cielo abierto en la localidad de Huaycama en el cual buscan alimento no sólo los pájaros, sino también roedores y otras alimañas.
El peligro que representan estas aves se vincula con que en la zona operan aviones a reacción. Sus motores son turbinas que giran a regímenes del orden de las 20 mil vueltas por minuto. Si un gorrión es “chupado” por una de esas turbinas no pasa nada pero si ello ocurre con un carroñero ( Jote, carancho, aguilucho o similares) que pesa dos kilos, puede ocasionar un accidente de proporciones inimaginables.
Lo mismo que si una de estas aves choca contra el borde de ataque de un ala y produce una rotura que permita que el viento se embolse en el interior del plano.
Por cierto, Huaycama no es el único lugar que mantiene un basural a cielo abierto.
En ocasión del traslado de los restos del poeta Luis Leopoldo Franco por vía aérea, estaba previsto el aterrizaje de la aeronave en la pista de Londres (Belén). En esa ocasión pudo advertirse la presencia de numerosas aves de regular tamaño atraídas por un basural perteneciente a los londresos.
A propósito: tanto la pista de Londres como la de Andalgalá se hallan con problemas en el pavimento. La de Antofagasta de la Sierra se halla en regular estado pero necesitaría mantenimiento y aumentar su extensión. La de Santa María está inhabilitada y la de Recreo desapareció, Fiambalá se mantiene operable bajo ciertas condiciones.
El asunto de las pistas del interior de la provincia presenta aspectos poco o nada conocidos. Por su ubicación en zonas cordilleranas y de frontera poseen “importancia estratégica”.
Hace varios años estas pistas fueron construidas por la Dirección Provincial de Aeronáutica con el compromiso de que el mantenimiento lo hicieran las municipalidades. Resulta evidente que ello no ha ocurrido y las posibilidades operativas se han visto ostensiblemente reducidas. Léase: vuelos sanitarios, entre otros casos.
Según nuestra apreciación, tanto el mantenimiento como un equipamiento adecuado de estas pistas debería correr por cuenta del Ministerio de Defensa de la Nación a través de la Fuerza Aérea Argentina.
Regresando al tema del basural de Huaycama cabe destacar otras circunstancias que se vinculan con la protección de especies en extinción de nuestra Fauna.
Sucede que en el Valle Central se han practicado desmontes para plantar olivos lo que ha motivado un cambio sustancial del hábitat. Las aves que anidan en la Sierra de Ancasti o en el Ambato, carroñeras en su mayoría, al mermar la cantidad de presas disponibles se han visto obligadas a comer basura con los peligros que ello implica para la salud de las aves y de sus pichones.
No se conoce la cantidad de animales que mueren por haber ingerido un objeto extraño como trozos de plástico, papel metálico y otros elementos que se hallan en la basura sin mencionar la posibilidad de que coman residuos patológicos.. Tampoco se sabe algo sobre el desarrollo de los pichones alimentados con residuos domiciliarios cuando su aparato digestivo está preparado para comer carroña.
Nos parece que en este caso, son dos los aspectos a considerar: en primer lugar atender la demanda de Ferreyra en forma urgente procediendo al enterramiento del basural, su clausura definitiva y ahuyentar las aves, como se ha hecho en algunos aeropuertos del extranjero.
Del otro aspecto –según nuestra apreciación-, tendría que ocuparse el organismo que maneja Fauna y Flora. Son los técnicamente habilitados para manejara el problema de proteger a las aves. Es, posiblemente, lo más difícil.
Lo otro, tapar el basural, se arregla con topadores, palas cargadoras y motoniveladoras. Y una buena dosis de responsabilidad.
De lo que se trata es de la seguridad en los vuelos y de preservar la vida de cientos o miles de pájaros pertenecientes a especies en vías de extinción.