Lo hicieron con tanta convicción y perseverancia, que el intendente electo, al parecer, tuvo que acceder, primero a escuchar a los interesados, y después, medio que a dar marcha atrás en sus intenciones.
Escuchó con atención a los capacitadores quienes se acercaron a dialogar con los concejales para plantearles su preocupación ante los anuncios del cierre el centro y pierdan su estabilidad laboral.
En este cuadro de situación, Páez dijo que “yo les he garantizo la continuidad del centro para el año que viene, en razón de que me parece que la labor productiva que vienen realizando es muy buena y tenemos la predisposición de reforzar todo lo que se está haciendo allí, para que sea un centro que irradie capacitaciones con una rápida inserción laboral”.
Y aclaró que ello será posible siempre y cuando el Centro no tenga ninguna dificultad ni observación por parte del Tribunal de Cuentas, y se encuentre en encuadrado en la normativa estipulada en las distintas leyes Provinciales y locales, teniendo en cuenta que es financiado con fondos de regalías mineras, agregando en este sentido, que “este es un proyecto como cualquiera que se pone en vigencia con fondos de regalías, como una obra, en donde a los empleados hay que pagarles como corresponde, simplemente veremos que tengan un resguardo laboral y un resguardo de seguro en cada uno de los trabajos que realizan, por lo tanto, todo es “conversable”.
Una muy buena noticia, al menos declamada, para esta comunidad que corría el riesgo de engrosar el infame paquete de desocupados que ya de por sí, es bastante abultados.