El acostumbramiento, algo que puede resultar pernicioso

Se afirma que “El hombre es un animal de costumbres”. De no ser así, ¿Cuánto tiempo hubieran durado Hitler, Stalin, Mussolini y otros personajes siniestros que ejercieron el poder durante décadas?
miércoles, 14 de septiembre de 2011 00:00
miércoles, 14 de septiembre de 2011 00:00

Desde siempre los hechos cotidianos nos han enfrentado a cuadros de acostumbramiento, como a los alemanes en la Alemania nazi, la Italia de “Il Duce” o la enorme Rusia con su nefasto stalinismo, por no citar otros casos.

La gente se va a acostumbrando a vivir mal, a pasar hambre y frío, a ver sus derechos pisoteados o ninguneados.

En Catamarca y según nuestro punto de vista, nos estamos acostumbrando al accionar de los motochorros, los arrebatadores y los robos de motocicletas.

A lo sumo, como víctimas de un  asalto perpetrado por estos indeseables,  concurrimos a una Unidad Judicial, hacemos la correspondiente  denuncia y a otra cosa. Pasados unos días, regresamos en busca de novedades. “Se está investigando”, nos dicen. Esta misma respuesta podrá repetirse decenas de veces y no haremos nada, salvo echar una ocasional puteada.

Sucede que nos estamos acostumbrando a que los delitos queden impunes. Lo tomamos como algo natural.

Lo mismo sucede con los accidentes de tránsito. No pasa un día sin que alguien se reviente la cabeza por andar sin casco pero no hacemos nada. No nos comportamos como ciudadanos responsables. Estamos en el “dale que va” o en el “meta y ponga”.

En esta línea de pensamiento caben cientos de circunstancias.  Prueba de ello es que viajamos como ganado en los colectivos, nos atienden mal en las reparticiones, nos brindan pésimos servicios de energía, agua y cloacas. ¿De qué servirá concurrir en son de queja a Edecat o Aguas del Valle? No pasará nada. La descomunal burocracia que se ha instalado en  las empresas y en la administración pública harán que renunciemos –por abandono-, a continuar gestiones.

Vamos a admitir, mansamente, que las cosas son como son y no vale la pena quejarse. Ya estamos acostumbrados a los  despojos de que somos víctimas. Somos “máster” en el arte de encoger los hombros.

Lo malo del acostumbramiento es que viene junto con una ostensible pérdida de sentimientos. Abandonamos la tendencia a ser solidarios. Nos volvemos insensibles. Sin darnos cuenta, pasamos a “militar” en el “a mí que me importa” o en el “no es mi problema”. Justamente cuando se trata de problemas que nos incluyen a todos nosotros, como es el caso de la seguridad o las prestaciones medicas para no ir más lejos.

El fin de semana pasado murieron cuatro chicos achicharrados por el fuego en una celda de la Alcaidía. Todos pusieron “el grito en el cielo” y, a los manotones, salimos a buscar culpables. Empezando por las víctimas. Al parecer, eso es lo que indican los manuales que usan los sumariantes y demás investigadores.

Ante la tragedia de la Alcaidía, surgen cientos, miles de interrogantes. A nosotros y al resto de la sociedad y por ahora, nos interesa conocer la causa por las cuales los chicos  estaban privados de su libertad y los motivos por los cuales los colchones no eran ignífugos.  Tanto como “para ir teniendo”.

Mientras tanto, ese medio centenar de familiares y amigos de los fallecidos seguirán pidiendo justicia, Y estarán mintiendo descaradamente: lo que piden es venganza. En su tremenda pena se les mezclan los sentimientos, aflora la indignación y la impotencia-. Sólo los que hemos perdido un hijo joven en un accidente podemos comprender lo que está sufriendo esa gente   y no ha de ser con bastonazos o perdigones  de goma que hallarán consuelo.

 Es otra cosa lo que necesitan. Es algo que el Estado imbécil que no supo cuidar a los chicos no está en condiciones de brindar en estos momentos. Léase contención, solidaridad y muchísimo amor. 

Pero el Estado ausente no sabe cómo se escribe esa palabra de cuatro letras. Está -el Estado-, haciendo todo lo posible para que nos  acostumbremos a deglutir dramas como el de la Alcaidía.

Una última pregunta: ¿Hasta cuándo?

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