jueves, 22 de septiembre de 2011
00:00
jueves, 22 de septiembre de 2011
00:00
La gente estaba indignada porque un corte de aproximadamente 36 horas es efectivamente nocivo para muchas cosas y personas que utilizan el servicio para diversas actividades.
Lo más irritante de este tema es que cuando se producen los cortes o suspensión del servicio, no hay nadie que explique por qué, hasta cuándo. Es decir, la empresa no pone la cara para mostrar que está respetando a una comunidad que le deja pingües ganancias. Los andalgalenses, curados en sano, no tuvieron otra alternativa que acudir a la cristiana resignación ante un echo irreversible.