UNA VERGÃŒENZA

Joven fracturado sigue esperando la costosa prótesis

El adolescente de 15 años que concurre a la escuela municipal Nº 1 de Valle Viejo y que sufrió una fractura de fémur en el establecimiento escolar, aún no recibe las soluciones de las autoridades educativas por la prótesis costosa que requiere.
lunes, 26 de septiembre de 2011 00:00
lunes, 26 de septiembre de 2011 00:00

A pesar de todos los trámites realizados, los padres del joven no reciben respuestas por parte de las autoridades de Salud de la provincia, ni de la Municipalidad de Valle Viejo ni de las del establecimiento educativo municipal.

El estudiante necesita una costosa prótesis por la fractura de fémur que sufrió en el establecimiento escolar el pasado 29 de agosto. Aún se encuentra internado en el Hospital San Juan Bautista.

Además, el padre del joven dijo que en el Hospital San Juan Bautista no tiene instrumentos de radiología móvil, lo que hace que los profesionales tengan que trasladar de un lado a otro al joven fracturado y que tiene sobrepeso.

La información que antecede fue publicada hace más de quince días por este portal. No es motivo de estas líneas encarar el análisis de las circunstancias que rodean este asunto.

Tampoco nos ocuparemos de las expresiones de las autoridades hospitalarias señalando la presencia de numerosos compañeros del fracturado que lo van a visitar. Se trataría de grupos bulliciosos que molesta a las otras personas que se hallan internadas.

Si el sobrepeso del adolescente ha tenido alguna influencia en la producción de la fractura nos parece que es materia para especialistas y nosotros no lo somos.

El padre del joven contó que en el hospital no tienen un aparato de rayos X y tienen que llevar al joven a otras dependencias a los efectos de tomarle una placa.

Nos resistimos a creer que en el HIZSJB carezcan de un equipo portátil de Rayos X. Lo más probable –queremos suponer-, es que el equipo existente se encuentre momentáneamente fuera de servicio y en trámite de ser reparado.

Lo que sí nos parece es que estamos en presencia de una situación motivada por el atraso que caracteriza a gran parte de la administración pública. En este caso apuntamos directamente a las autoridades escolares (como se sabe, el chico se accidentó en la Escuela Municipal  Nº 1 de Valle Viejo), como así también a los responsables del área de Salud de la provincia.

El sector de Traumatología del Hospital Interzonal San Juan Bautista tiene, en cierta medida, alguna responsabilidad por cuanto no cuenta con existencia de prótesis. Es decir, esperan a que aparezca un fracturado y recién inician los trámites para conseguir la respectiva prótesis. Siempre y cuando ese trámite no corresponde a una obra social.

Un verdadero despropósito a partir de que todo se mueve en cámara lenta y estamos a más de mil kilómetros de Buenos Aires, donde se hallan los proveedores de estos dispositivos.

Podrán argumentar que a las prótesis hay que prepararlas “a medida”, cosa muy cierta pero nos parece que en Catamarca tendríamos que contar con personal especializado para manejar estos asuntos. Una suerte de “taller regional”. Tenemos entendido que estas prótesis consisten en un tubo de metal que se introduce en el hueso en el lugar que ocupa la médula.

Cabe preguntarse: ¿Cómo manejan un asunto como este en Córdoba, Entre Ríos, Salta, Santa Fe o Santa Cruz, por no citar otros lugares? Con toda seguridad, si la asistencia no es posible localmente han de derivar al fracturado por vía aérea a un centro asistencial de mayor complejidad. ¿No fue posible hacer esto con el menor que motiva estas líneas?

El atraso de referencia trae aparejada la falta de iniciativas, la carencia de imaginación y la ausencia del más elemental sentimiento de solidaridad junto con la indiferencia.

La posibilidad de contar con convenios especiales con los proveedores de estos elementos no suena como una idea descabellada y nos parece algo perfectamente posible. Es una cuestión de “actitud”. Algo que, según parece escasea en Catamarca,

Si pensamos en el futuro de este chico (y sin el menor ánimo de echar leña al fuego) lo consideramos preocupante a partir de los peligros que acechan en cuadros de estas características instalado en un adolescente obeso, un tema en el cual nos abstendremos de incursionar por obvias razones. Los médicos saben a qué nos estamos refiriendo.

Cabe esperar que alguien tome “el toro por las astas” y le ponga un punto final a una situación absolutamente inconcebible, lamentable y vergonzosa.

 

Comentarios