Con el paso de los días, el número de quejosos fue en aumento hasta que, finalmente, EDECat confesó reconociendo que se trataba de un error, indicando que afectaba a más de 14 mil usuarios de la categoría “residencial”.
Se alzaron voces aconsejando no pagar y hacer el reclamo en Defensa del Consumidor, en tanto, otros opinaban lo contrario, es decir, pagar y reclamar por temor a un corte ordenado por EEDECat por falta de pago.
Cabe apuntar que EDECat dispuso que todos aquellos que hubiesen recibido una factura con errores, debían concurrir a las oficinas de la empresa a los efectos de que les practicaran una refacturación.
Según hemos podido saber, ese trámite es atendido por una empleada que en unos instantes determina si se trata de una factura equivocada o no. En caso de serlo, la factura es retenida y se le indica al interesado que será efectuada la refacturación que le será remitida a su domicilio.
Resulta un tanto llamativa la presteza con que la empleada hace la determinación expresada. Pero es lo que hay.
Con la certeza de que podríamos ser objeto de duras críticas, vamos a exponer una hipótesis basada en la pésima atención que reciben los usuarios por parte de la empresas prestadores de servicios. Enfatizamos en el término “usuario” que es el concepto que manejan las empresas en lugar de la categoría de “cliente” que es algo totalmente distinto. Por tratarse de “usuarios” son –somos-, objeto de la más enervante desconsideración y falta de respeto.
Así las cosas ¿Hay alguien que esté en condiciones de ofrecer la más absoluta certeza de que no se trató de una maniobra de la empresa?
Ya sea que la facturación este tercerizada o que se ejecute internamente podría ser algo perfectamente posible. Sería algo parecido a “hackear” el sistema intencionalmente. Mediante una orden verbal que no deje vestigios.
Es probable que a esta altura de la nota el lector suponga que estamos alucinando pero lo invitamos a seguir leyendo.
Adviértase que el problema se circunscribió a los usuarios “residenciales”. Los “comerciales” e “industriales” resultaron indemnes.
La masa de “residenciales” es –en la práctica-, la más indefensa puesto que los comerciantes e industriales están organizados institucionalmente y cuentan con eficientes cuerpos de asesores jurídicos, prestos a intervenir en defensa de los intereses de los supuestos afectados.
¿Qué problema podría existir para la empresa con usuarios acostumbrados a padecer atropellos y bajar la cabeza?
Confiamos en que EDECat explique con toda claridad los pormenores vinculados al problema que dio por resultado la emisión de facturas conteniendo errores. Por una vez –aunque más no sea-, que los usuarios sean considerados como “clientes” dignos de respeto.