Sanción y necesidades en el Eva Perón

Tal como informáramos en nuestra edición de ayer, dos médicos del Hospital de Niños “Eva Perón” fueron sancionados por faltar a sus respectivas guardias, medida que fue dispuesta por la flamante directora Dra. Elvira Marafini.  
martes, 3 de enero de 2012 00:00
martes, 3 de enero de 2012 00:00

No es motivo de estas líneas opinar sobre la medida ordenada por la directora que -suponemos-, fue el resultado de un sumario interno, como corresponde.

De lo que se trata es de algunas dificultades que se advierten en la atención de los numerosos pacientes que acuden a la consulta a toda hora del día y de la noche.

Precisamente Nilda, una joven madre, le contó a este portal una experiencia vivida la semana pasada cuando su hija menor se vio afectada por un problema intestinal y sufrió los efectos de una deshidratación relativamente severa.

La mujer con la nena arribaron al hospital a las 22 horas al “Eva Perón”, pero recién a las doce y media fueron atendidas por una médica pediatra. Es decir, la pequeña estuvo dos horas y media sin ser atendida.

La Sra. Nilda destacó la excelente atención que le brindaron a su hijita a partir de una minuciosa revisación practicada  por la pediatra que finalmente resolvió internar a la criatura y suministrarle suero. Al día siguiente, en horas del mediodía, la nena fue dada de alta y regresó a su domicilio.

Durante su permanencia en el hospital acompañando a su hija, Nilda pudo observar que el número de médicos es insuficiente y las esperas se tornan muy largas, lo que demuestra que es necesario aumentar el número de profesionales.

Cabe destacar que el Hospital de Niños “Eva Perón” goza de un bien ganado prestigio tanto en el Valle Central como en localidades del interior de Catamarca y en provincias vecinas.

El crecimiento poblacional que se viene registrando en estos últimos años han llevado a los servicios hospitalarios –en ciertos momentos--, poco menos que a un colapso.

Cabe suponer entonces, que el Hospital de Niños también está vinculado a la crisis de los servicios públicos y en orden a prioridades, este nosocomio debería estar entre los primeros en ser beneficiado con la solución integral de sus problemas.

Los recursos técnicos son susceptibles de ser conseguidos. Lo más difícil sería obtener el concurso de médicos pediatras.

Será cuestión de que ejercer esa especialidad a nivel “hospital” resulte atractivo para  profesionales. Aunque sean foráneos.

Hay que pensar que nuestros niños merecen disfrutar de servicios médicos con nivel de excelencia.

 

 

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