Se estima que acompañan al hombre desde hace más de tres millones de años. Originarias de Europa su dispersión por el mundo se produjo acompañando a viajeros e inmigrantes.
Hace unos años, a un Boeng 707 tuvieron que cambarle toda la instalación eléctrica debido a durante una permanencia en un aeropuerto, las cucarachas le comieron el forro de plástico de los cables.
Según la opinión de algunos científicos estos insectos son los únicos seres vivientes capaces de sobrevivir a un desastre nuclear.
Se ha comprobado que uno de los alimentos preferidos de las cucarachas son los restos de comida que permanecen adheridos en platos, ollas, sartenes y demás elementos de uso doméstico.
Por tal motivo se recomienda proceder al lavado de la vajilla inmediatamente después del almuerzo o la cena y eliminar prolijamente cualquier resto de comida incluyendo la pileta o bacha de metal. Esa decir, no dejar los platos sucios “para más tarde”.
Si bien es cierto que existen cucarachicidas muy eficientes vale recordar una antigua fórmula casera que consiste en mezclar azúcar, harina de trigo y ácido bórico por partes iguales.
Luego colocar ese preparado en tapitas de gaseosa o cerveza y colocarlas en los lugares por donde pueden circular las cucarachas. Al lado de la tapa con la mezcla conviene colocar otra tapita con agua. Cabe aclarar que la mezcla --en seco--, resulta muy atractiva para estos insectos los cuales, al ingerir la mezcla en cuestión, sienten sed y beben agua. Esto da lugar a que se forme una especie de cemento en el aparato digestivo de las cucarachas lo que les provoca la muerte.
Esta forma de combatir las cucarachas tiene la ventaja de que es inofensivo para las mascotas y pese a su evidente simplicidad brinda buenos resultados.
La presencia de gatos en la casa ayuda a combatir toda clase de alimañas. Cuando son pequeños, un cascarudo o una cucaracha se convierte en un juguete para el pequeño felino que termina comiendo el “juguete”.
Otro aliado en la lucha contra estas especies es el sapo. Tiene la particularidad de que durante el invierno entra en “estado de hibernación”, semienterrado en la tierra o escondido debajo de algún mueblo en el interior de la casa.
Cuando llegan los primero calores estos batracios recobran su vitalidad. Con su exclusivo “croar” suelen anunciar cambios de tiempo y se alimentan con toda clase de insectos siempre y cuando éstos se muevan. De lo contrario los ignoran.
El sapo es un animal sumamente limpio que no contrae ninguna enfermedad conocida.
Por carecer de dientes no puede morder y su defensa consiste en funcionar como un dispositivo neumático: se “infla” y todo su lomo se cubre de una suerte de sudoración amarga y picante.
Cabe destacar que en lo personal, mantenemos una excelente relación con una dupla de sapos que nos acompaña desde hace más de diez años y son respetados por los perros y los gatos que comparten nuestra vivienda. Algo así como una “coexistencia pacífica y singularmente positiva” capacitada para combatir los alacranes y su comida preferida, las cucharas.