miércoles, 24 de octubre de 2012
00:00
miércoles, 24 de octubre de 2012
00:00
Según cuentan muchos, Fortunato supo tener un kiosko en la vieja estación Terminal de Omnibus, pero al parecer el negocio no anduvo y debió salir a la calle a ganarse la vida.
Oriundo de Córdoba, Don Fortunato se hizo popular entre los jóvenes porque era común observarlo vender los muñequitos de trapo en la zona de los pub y bares de la avenida Galíndez hasta altas horas de la noche.
Su fallecimiento causó gran conmoción en Facebook donde los usuarios expresaron emotivas muestras de cariño hacia Don Fortunato, un entrañable personaje de nuestra ciudad. Hay quienes sostienen que las brujitas y hadas vendidas por Don Fortunato están encantadas y protegen a sus dueños del mal. Hasta siempre Fortunato.