Si algún imaginario y desinformado viajero espacial aterrizara en la Argentina con su OVNI último modelo y, para enterarse de cómo andan las cosas por estos pagos, leyera La Nación del 23 de Octubre (“Alerta en la ONU por los ataques a los periodistas”) creería estar de pronto en la Uganda de los años 70, bajo el atroz régimen del presidente Idi Amín Dadá, caníbal y muy, muy negro, mucho más negro y corpulento que el profesor D’elía (ante quien se arrugó a debatir públicamente el exitoso showman de la oposición cacerolera, el polémico bufo Jorge Lanata, más pesado y provocador que D’elía, pero más blanquito).
Con las antenitas temblequeando, el aterrado ovninauta no lo dudaría demasiado y tras pagar el café y el estacionamiento del OVNI, partiría raudamente hacia planetas más tranquilos.
En el diario La Nación habría leído que “la Argentina recibió un aluvión de críticas internacionales por el tema de los derechos humanos”, que 56 países (sobre 62) en la reunión de las Naciones Unidas (ONU) criticaron las torturas en las mazmorras del régimen, que existe una despiadada persecución al periodismo libre, que se difunden mentiras oficiales de todo tipo y color, etc, etc.
El secretario argentino de Derechos Humanos, Juan Martín Fresnada, parece que no convenció a nadie con su defensa de la ley de medios (que aunque mejorable, es un enorme avance en la lucha contra la hegemonía informática imperial) y de los planes sociales para los pobres (un despilfarro inaceptable, según algunos sectores).
Las mayores críticas provinieron de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Australia, España, etc. Como sabe cualquier humano algo informado, estos países, impolutos defensores de los Derechos Humanos, han estado detrás de las agresiones, saqueos y genocidios sufridos por muchos pueblos en los últimos años (Afganistán, Palestina, Irak, Libia, ahora Siria, en la mira están Irán, Venezuela, etc).
Por pura casualidad se trata de zonas petroleras, elemento esencial para nuestra civilización (y que se está agotando, de allí el apuro de los civilizados piratas). Y en el caso de España, sabemos que es tan cuidadosa de los Derechos Humanos que con millones de parados, el salvataje financiero fue hacia los Bancos, precisamente los causantes del desastre: se premia a los victimarios y se sacrifica a las víctimas, al igual que en EEUU y otros países…¡curiosos Defensores de los Derechos Humanos!...
En el caso de nuestros países al sur del Río Bravo, en los últimos 100 años hemos sufrido más de 200 tropelías armadas por parte de la Gran Democracia del Norte, para desestabilizar y derrocar gobiernos no gratos al Imperio Terrorista, eso sí: ¡siempre en nombre de la Libertad y la Democracia!
Actualmente poseen 46 bases militares en Latinoamérica, todas cerca de nuestras riquezas (“nuestras” si las sabemos defender). ¿Para qué esas bases militares si éste es el continente más pacífico, con menos guerras del planeta? Desde antes de Ayacucho, la última batalla por la independencia de España, los EEUU asumieron que le pertenecemos, que somos su patio trasero (Doctrina Monroe: América para los americanos).
La rapaz águila imperial tiene sus ojos fijos en nuestras reservas naturales pues a pesar de que distintos piratas nos vienen saqueando desde hace más de 500 años, contamos con el continente más rico del mundo en recursos naturales: agua dulce, todo tipo de minerales, cobre, oro, plata, litio, etc, petróleo, gas, biodiversidad, etc.
La Patria Grande cuenta con la tercera parte de los recursos de agua dulce del planeta, el objetivo de las guerras del futuro próximo. Venezuela es hoy en día el país con mayores reservas comprobadas de petróleo, más que Arabia Saudita (según la OPEP). La capacidad alimenticia de nuestro territorio es la mayor del mundo.
EEUU necesita para su “modo americano de vida” y el aparato militar que lo sustenta una serie de minerales estratégicos que ellos no poseen y que se encuentran en 10 países del mundo: 7 de esos países están en Latinoamérica. Poseemos la mitad de la biodiversidad mundial. Nuestra capacidad de producir alimentos es enorme. Resumiendo: somos un bocado superapetitoso para el Imperio. Todo esto no lo captan muchos políticos, ni aún muchos intelectuales, mentalmente colonizados.
En el presente, mientras usted está leyendo esto, nos están saqueando escandalosamente (por ejemplo con la megaminería), más o menos legalmente, “en paz”, pero ellos tratarán de apoderarse de lo que necesiten como sea, con cualquier pretexto, por eso las bases militares, por si la “legalidad” y la corrupción no fueran suficientes, siempre es conveniente tener a mano el viejo y querido “gran garrote”.
¿Qué esperaba la Argentina de la ONU? Es como concurrir a un Seminario de Ciencia y Salud financiado por Monsanto y pretender que acepten que el glifosato contamina, enferma y mata. A veces la ingenuidad se fusiona con la estupidez.
Desde ya que en Argentina existen asesinatos no aclarados, manipulaciones de la verdad, ocultamiento de actos indignos e improlijidades varias, como las groseras manipulaciones del INDEC, las agresiones a los pueblos originarios, el saqueo permitido de nuestros recursos minerales, las torpezas de Moreno, los actos de corrupción (merecedores de la cárcel o de algún otro castigo menos transitorio) etc., pero lo que los sectores reaccionarios buscan deformando por exageración la realidad argentina es exacerbar las pasiones opositoras, no precisamente para mejorar lo mejorable.
Los agentes de la oligarquía y el imperialismo siempre gustaron del buen ropaje democrático para disfrazar sus pretensiones reaccionarias, y siempre fueron maestros para influenciar con aceptable argumentación a los sensibles, activos y manipulables sectores medios (baste recordar Yrigoyen 1930, Perón 1955, Illia 1966, Isabel 1976).
Lo curioso del prestigioso diario La Nación (y de la ONU) es que hablando de la persecución a los periodistas, no expresen alguna crítica, no ya contra la censura a la libertad de expresión, sino directamente a la desaparición y matanza de periodistas que se está produciendo en Siria por parte de los llamados “rebeldes libres” (léase “mercenarios” pagados por la CIA, desocupados en Libia y ahora contratados para atacar Siria), porque estos periodistas fotografían y filman cosas que no le agradan a los mercenarios que luchan contra el presidente Bashar al Assad, del que no hace falta ser partidario fanático para darse cuenta de la mala ralea de sus opositores.
Según RT digital, el periodista libanés Fidaa Itani, enviado por la Corporación Libanesa de Radiodifusión (LBCi) viajaba a Aleppo cuando fue detenido y secuestrado por un grupo de la oposición mercenaria. Los rebeldes dijeron a través de su página Web que la labor de Itani era \"incompatible con el camino de la revolución siria y los rebeldes\". Itani fue capturado después de tomar fotos y videos de \"una gran cantidad de operaciones\", es decir, por realizar su tarea profesional, pero como se desea que el mundo no conozca la verdad sobre Siria, es probable que corra la suerte (la mala suerte) del resto de periodistas secuestrados y asesinados por los mercenarios de la CIA (en complicidad con la OTAN), disfrazados de “rebeldes sirios libres”.
El Comité para la Protección de los Periodistas informa que tres reporteros internacionales siguen desaparecidos, mientras más de 20 han sido asesinados por los “rebeldes”, ejecutados por los grupos relacionados con Al-Qaeda (es decir, el grupo terrorista islámico de Bin Laden, que supo gestar, financiar, entrenar y utilizar la CIA). ¿Por qué la ONU no hace denuncias a la Comunidad Internacional? ¿Por qué no clama contra los crímenes contra la libertad de información y contra la vida misma de los periodistas? Pues lisa y llanamente porque forma parte (recatada y camuflada) del bando de los saqueadores y genocidas.
Esperar otra actitud de parte de la ONU (y del diario La Nación) sería como pretender que Al Capone impartiera directivas de moral, ética y buenas costumbres. Hoy en día los golpes informáticos han reemplazado a los golpes militares. Estamos en el mundo del revés, nada es lo que parece. El dominio de los criterios educativos y culturales, la imposición de ciertos hábitos de vida, de consumismo, y sobre todo el control informativo, son las armas del Gran Hermano Imperial.
Una población desinformada (y que se cree muy bien informada por la TV y otros medios) no se percata de la presencia del “ejército de ocupación virtual”, y esto es lo más importante para los titiriteros del Nuevo Orden Mundial.
Catamarca, 02 de Noviembre de 2012 – Franco L. Sveglio
Enviado por: Franco Libero Sveglio