Efectivamente los intensos calores han acelerado el ritmo biológico de estos insectos cuyas consecuencias se hacen notar en todos lados. No hay un lugar en la ciudad y sus alrededores que no esté invadida por ellos que evidentemente han desarrollado inmunidades y requieren otro tipo de droga o repelente.
Desde las áreas correspondientes nada se hizo, ni siquiera una campaña radial de alerta y prevención, ni hablar de campañas de fumigación y deschatarrización, que deben concretarse solamente para proteger a la población, cada vez más indefensa.
Consideramos que va siendo hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto, porque por un lado, los mosquitos literalmente han invadido la ciudad, y por otro, el riesgo es latente y en cualquier momento puede haber algún contagio. En ese sentido, seguimos insistiendo que mejor que curar, es prevenir.