Sin embargo, en días como hoy, de calor extremadamente agobiante, muchos extrañan y hasta “piden a gritos” por algo de viento para aliviar un poco el infierno.
Pero como si fuera una venganza por las “injustas” críticas recibidas, hoy el viento brilló por su ausencia y causó estragos sin siquiera soplar una ráfaga.
Es que al no haber viento, la sensación térmica es mayor a la temperatura real y por lo tanto aumenta el consumo de energía. Consecuentemente, ello provoca que el sistema de distribución de energía eléctrica trabaje “al límite” y casi al borde del colapso.
Para evitar esto, justamente, la empresa EC SAPEM debe echar mano a una estrategia muy usada, pero impopular para los usuarios: programar cortes sectorizados.
El objetivo inmediato es proteger las instalaciones y evitar un problema que sería aún mayor; y al mismo tiempo lograr que todos los usuarios tengan energía con algún grado de calidad que les permita, al menos, el funcionamiento de aires acondicionados o ventiladores para refrescar los ambientes.
En fin, el viento, sin soplar, sigue causando problemas. ¿Será por las críticas?