sábado, 8 de diciembre de 2012
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Agua, un asiento bajo la sombra, una bebida fresca y hasta comida aguardaba al arribo de las delegaciones o personas en particular que arribaban caminando o en bicicleta soportando el intenso calor pero alentados con la devoción y la fe en la Virgen del Valle.
“Fue una experiencia gratificante el sentirnos parte de la fiesta religiosa tan importante para los catamarqueños, ayudando a los peregrinos. Hubo momentos de mucha emoción cuando desde la ruta nos estiraban los brazos pidiendo agua y el equipo de bomberos sacaba la manguera y rociaba a la gente que aplaudía y recibía satisfecha las bocanadas de lluvia de la autobomba”, indicó uno de los bomberos.