Hoy se cumple el segundo aniversario de una de las jornadas más inexplicables de nuestra historia provincial. Hace dos años, manifestantes antimineros, pero acompañados por pobladores indignados, iniciaron una revuelta violenta contra el proyecto Agua Rica y el municipio a cargo de José Perea por su apoyo a la actividad minera.
Fue una jornada para el olvido. Pero hoy, cuando en nuestra provincia y el país reverdeció el conflicto, y con lo que recientemente pasó en Tinogasta, el acto convocado para esta noche en Andalgalá, preocupa.
Es que la ciudad de Andalgalá ha sido copada por activistas antimineros, que con la excusa de participar del acto, llegaron por cientos, y se teme que vuelvan a ocurrir los hechos violentos de hace dos años. Pero esta vez, el mayor temor para por un enfrentamiento entre activistas antimineros y los promineros.
Los activistas antimineros tienen previstas diversas actividades culturales para recordar la fecha, que tendrá instalada una Radio Abierta y otras actividades destinadas a difundir el mensaje en contra de la actividad minera.
Los activistas que apoyan a la minería mantenían ayer los cortes en el ingreso a Andalgalá, a la altura del Río Cañada y a la salida en la ruta que comunica Andalgalá y Belén. Proveedores, vecinos y ciudadanos seguían dispuestos a impedir el ingreso de activistas que apoyan los piquetes antimineros.