En los últimos días se supo que dicha empresa habría decidido dejar trunca la construcción y retirar todotas sus maquinarias y elementos de trabajo. Ante ese hecho, los trabajadores se opusieron a la medida aduciendo que se les debía mucho dinero de salarios y no dejaron que el camión cargado dejara el predio.
Cabe resaltar que esta escuela viene trabajando mucho y bien en beneficio de su comunidad educativa, integrando a niños con capacidades diferentes, como miembros activos de la sociedad, luchando contra los criterios discriminatorios que mucha gente perversa aún mantiene absurdamente vigentes, sin medios ni cobertura por parte del gobierno y con la gran ilusión de contar con su propio edificio para desarrolla mejor sus actividades.
Los docentes han sido largamente abandonados a su suerte, ninguneados, estafados moralmente y privados de toda dignidad laboral, por el gobierno que se fue, y esperan que la Ministra de Educación tome cartas en el asunto para que la obra no se paralice a efectos de que se cumplan los plazos para su entrega y puesta en funcionamiento.
Los directivos aseguran no entender nada de cuestiones empresariales, solamente les interesa que el edificio se construya de una buena vez porque de no ser así, este ciclo lectivo será un nuevo padecimiento que perjudicará a docentes, alumnos y padres esperanzados en que sus hijos se integren a la sociedad.
Manifestaron además, su gran confianza en la gobernadora Lucía Corpacci porque “ella como mujer y como madre conoce lo que es tratar con niños, mucho más si son especiales, como nuestros alumnos”, expresaron.
Hasta ahí las manifestaciones y los anhelos, mientras tanto, la obra está paralizada, los docentes y padres preocupados, trabajadores sin cobrar y una empresa que nos hace pensar mal, como todas las que contrataba el gobierno de Brizuela del Moral.
¡Menos mal que estamos construyendo la Nueva Catamarca!