Una de ellas, acaso la más notable es el estado calamitoso en que se encuentra el Monumento al Fuerte de Andalgalá, situado en el acceso sur a la ciudad.
La estructura, diseñada y construida por el plástico Raúl Guzmán muestra un conjunto de columnas de piedra que representan a las antiguas civilizaciones que habitaban en el Valle del Conando en donde se emplaza el Departamento Andalgalá. Los fondos para dicha obra fueron aportados por el ex senador Názar Fadel, en memoria de su hijo Polo y hoy es utilizado por tomadores noctámbulos a quienes no les preocupa en lo más mínimo la conservación del patrimonio cultural.
Las piedras dispersas por todos lados, dejaron al descubierto la estructura de hormigón, la escultura de “los suplicantes” muestra inscripciones obscenas y los yuyos invaden el lugar. Naturalmente, los reflectores desaparecieron por la acción del vandalismo colectivo.
Es responsabilidad del municipio el mantenimiento de este emblemático monumento y, ni el intendente Páez, ni el Secretario de Cultura Moreno ni la delegación del sector se preocupan por ello a pesar de que es lo primero que se ve cuando se ingresa a la ciudad.
El intendente debería tomar cartas en el asunto, habida cuenta de la ineptitud de sus funcionarios que se han echado a dormir largas siestas en vez de ponerse a trabajar. O en su defecto, pedirles la renuncia, justamente, por inútiles.
El extraordinario y significativo monumento, es un mudo testigo de lo que aquí consignamos.