Efectivamente, los jardines parecen verdaderos potreros de donde desaparecieron todas las flores y oficia como cancha multiuso para los alumnos que en horario escolar se agrupan en los espacios, todas las estructuras y acequias que riegan los árboles se encuentran totalmente destruidas, y lo más vergonzante es el estado en que se encuentra la histórica y emblemática fuente de su centro, la que luego de la grosera modificación que le hiciera la gestión anterior, ha funcionado solamente un corto tiempo para luego permanecer seca y llena de basura.
Realmente una vergüenza ajena que el ciudadano andalgalense debe soportar cuando los pocos turistas que llegan a la ciudad, preguntan por los por qué de tanto abandono.
Desde distintos medios, la prensa local ha sugerido al intendente de turno, la designación de un placero, un empleado municipal encargado de cuidar que la depredación no se produzca, y de que el paseo tenga el permanente mantenimiento, como para que Andalgalá deje de pasar vergüenza con su plaza decadente y abandonada, sin que jamás el mandatario se haya hecho eco de esta sentida necesidad y para que no siga pasando lo que pasó con los rosales y los peces de colores que en algún tiempo eran orgullo de todo el pueblo.
Hasta la fecha el intendente Páez no dio bola a los reclamos de quienes aman la plaza que seguirá siendo depredada por los inadaptados, que en su mayoría son menores.