Esta expresión viene a cuento con motivo de la puesta en marcha de Energía Catamarca SAPEM, la empresa estatal que reemplazará a la eyectada Edecat de triste memoria.
Al frente de la recuperada empresa se desempeñarán Eduardo Andrada, Guillermo Dalla Lasta y Marcelo Berrondo.
Con inocultable satisfacción, la gobernadora Lucía Corpacci puso en funciones a las nuevas autoridades y –entre otras cosas--. se animó a decir que sería bueno que para fines del año 2012 no hubiera más “colgados” mostrándose apenada por casos fatales ocasionados por conexiones clandestinas.
Por su parte, el flamante Presidente del Directorio se refirió a “los derechos del usuario”, un sector prolijamente ninguneado desde tiempos inmemoriales por las empresas antecesoras.
La ceremonia tuvo lugar en un clima relativamente eufórico en el cual no escaseó un entusiasta voluntarismo como si a partir de ahora y mágicamente, todos los `problemas tendrán una pronta solución.
No caben dudas de que a la nueva empresa le aguardan plurales y protuberantes desafíos entre los cuales y según nuestro modo de ver, estaría un repaso a lo actuado por la ex DeCa. Nadie en su sano juicio está en condiciones de afirmar que esa empresa provincial tuvo un buen desempeño. Bastará con observar los argumentos que se utilizaron para justificar la privatización de la distribuidora de energía eléctrica y entregarla a los hermanos Taselli para ser convertida en Edecat.
El cambio de nombre no implica un cambio positivo en la prestación de un servicio esencial y es por eso que sugerimos consultar los archivos respectivos precisamente para “no tropezar dos veces con la misma piedra”. Sería verdaderamente lamentable que E.C. SAPEM se convirtiera en el refugio de “ñoquis” o “asentamiento” de “asesores” por no citar otras lacras.
Que lo señalado no se tome como un mal augurio dirigido a la nueva empresa. Recordemos aquello según lo cual, “nunca segundas partes fueron buenas”. Nosotros deseamos fervientemente que esta empresa pueda resultar altamente positiva para todos los catamarqueños y eso será posible siempre y cuando la EC funcione como si se tratara de una empresa privada, rompiendo una vieja tradición en la materia.
La doctora Corpacci y su equipo encaran la reiteración de un proceso de estatización no escaso de riesgos y el sólo anuncio dando cuenta del comienzo de los trabajos en el Barrio Santa Marta hacen pensar que el consumo clandestino de energía eléctrica estaría tocando a su fin y el anhelo de la gobernadora ha comenzado a corporizarse.
El tema de “los colgados” no es cosa sencilla. Requiere una fuerte inversión en conductores especiales, personal relativamente numeroso para concretar el reemplazo con cierta rapidez. Todo sin considerar la necesidad de cambiar postes y demás elementos constitutivos de las obsoletas redes domiciliarias.
Un aspecto a tener en cuenta será, sin duda, la resistencia de los que roban energía eléctrica a ser controlados, a no ser objeto de una limitación como la que deviene de un simple fusible de 10 Amperes formando parte de un dispositivo en el cual los conductores no son cables o alambres desnudos.
Se conocieron casos en los cuales el “colgado” utilizaba un viejo elástico de cama para convertirlo en calefactor de la tapera que habitaba. Ninguna red domiciliaria, por más perfecta que sea, puede aguantar semejante consumo cargando una fase activa.
Es más: no sería raro que algún elemento de la oposición pretenda manejar políticamente la lucha de la empresa contra la clandestinidad en el consumo eléctrico, algo que para muchos se ha convertido en un hábito que va a costar desterrar. Entonces podría darse el caso que aparezcan los “defensores de los colgados indignados” levantando pancartas y generando disturbios como una manera de fastidiar al Gobierno de Corpacci y cosechar alguna adhesión que para eso los oportunistas están “a la vuelta de la esquina y al acecho”.
Otro aspecto a considerar por la nueva gestión empresarial tiene que ver con la generación de energía eléctrica.
Supuestamente, existirían disposiciones a nivel nacional, que no permiten que Catamarca produzca su energía eléctrica en ninguna de sus formas: eólica, solar, hidráulica o geotérmica.
Menos todavía si se trata de usinas accionadas por motores de combustión interna o usinas nucleares.
Se trata de un asunto que será menester aclarar perfectamente.
Adviértase que –a excepción de la núcleogeneración---, Catamarca está en condiciones de producir energía eléctrica a a partir de cualquiera de las formas señaladas. En caso de ser cierta la versión, habrá que preguntarse hasta qué punto la Nación puede cercenar los derechos de la provincia a producir su fluido eléctrico dentro de sus fronteras o mediante convenios con provincias vecinas.
Por cierto, la producción de electricidad mediante los grupos electrógenos alquilados para cubrir la emergencia energética no entra en esta opción. De lo que se trata es de producir electricidad con recursos renovables y no contaminantes.
En lo tocante a “los derechos del usuario” admitamos que uno de los principales, es “el derecho a ser bien atendidos” por parte del personal de la empresa. Éstos, en muchos casos, dejan la impresión de que se dignan a escuchar a las personas como de lástima, como si fuésemos los causantes de una molestia relativamente insoportable. El área de los Recursos Humanaos reviste una gran importancia y no es posible que existan empleados carecientes de un mínimo de condiciones para tratar con el público.
Otro tanto vale para la atención telefónica de reclamos. Si dos líneas se saturan cuando sucede algún corte y la gente quiere saber a qué atenerse o hace un reclamo cualquiera, pues habiliten más líneas o contraten teléfonos móviles. Lo importante es brindar información certera y sin demora.
Al parecer, para reparar ocasionales desperfectos en las redes la empresa contaría con dos cuadrillas una de las cuales se ocuparía del área correspondiente a Valle Viejo y la otra a la capital y alrededores.
Ha quedado probado en reiteradas ocasiones que esos elementos son insuficientes pese a que el personal actúa con excelente disposición y esmero. Será menester entonces implementar los recursos técnicos y humanos para afrontar con eficacia los problemas derivados de una red cuya antigüedad la torna poco menos que inservible.
Finalmente, además de expresar nuestros sinceros deseos por el éxito de EC SAPEN, confiamos en que la empresa practique la sana costumbre de emitir boletines dando cuenta de sus actividades. No son “secreto de Estado” y el ciudadano desea conocer las actividades de un organismo que se financia con el pago de impuestos, entre otras cosas.