Con los fríos llega el monóxido de carbono

Con la llegada de los primeros fríos la gente procura calefaccionar sus viviendas, las oficinas y los locales comerciales. Y como existen varias opciones en materia de calefacción aparecen los prehistóricos y multifacéticos braseros de hierro fundido que servían para calentar la olla renegrida para preparar los alimentos, calentar la pava para tomar mate y funcionar como estufa para calentar la pieza.
sábado, 16 de junio de 2012 00:00
sábado, 16 de junio de 2012 00:00

Tanto este tipo de “calefactor” a carbón como los que funcionan a gas son peligrosos pues producen monóxido de carbono y es el causante de muchas muertes.

Todo artefacto qe funcione con una lama consume oxígeno y requiere adoptar ciertos cuidados a la hora de utilizarlos tales como es dejar una abertura para que se renueve el aire de una habitación y el famoso monóxido no pueda funcionar a pleno.

Existen estufas eléctricas que no consumen oxígeno.

En todos los casos es menester vigilar que estas fuentes de calor no entren en contacto con cortinados y cosas por el estilo para evitar incendios.

Impedir que los niños cometan travesuras, como ha ocurrido en reiteradas ocasiones con saldos muy dolorosos,

La religiosidad de la gente y la difundida costumbre de alumbrar una imagen religiosa con una vela han sido motivo de incendios en muchas ocasiones.

Combatir el frío no debe convertirse en una tragedia y para eso somos las personas mayores las que tenemos que tomar todas las precauciones necesarias para que buscando un poco de confort hallemos situaciones no deseadas.

Con los calefactores en general es conveniente someterlos a una prolija revisación para asegurarnos de que funcionen correctamente antes de introducirlos en las habitaciones.

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