Restricciones al tránsito de camiones por el Paso San Francisco

Resulta dificultoso deglutir informaciones como la que dio cuenta de lo resuelto por los transportistas chilenos de no utilizar más el Paso de San Francisco en sus viajes a la Argentina por temor a las agresiones perpetradas por grupos denominados “anti mineros”.
sábado, 2 de junio de 2012 00:00
sábado, 2 de junio de 2012 00:00

Aquí no se trata de que el Paso San Francisco fue “la obra emblemática” del Gobernador Arnoldo Aníbal Castillo que le costó a los catamarqueños mucho dinero. Nunca vamos a saber de qué cosas nos privó Don Arnoldo en su afán por cumplir “el sueño del pibe” que funcionó como un “agujero negro” para las finanzas provinciales y nacionales.

El tiempo transcurrido, la utilización del Paso por camioneros tanto chilenos como brasileños, el Rally Dakar y cosas por el estilo han dado lugar a que esa obra se haya convertido en parte de nuestro patrimonio afectivo. Ahora todos amamos ese lugar. 

Tampoco se trata de los perjuicios millonarios para nuestra provincia que ocasiona la desaparición de un tráfico importante de vehículos. De última “la plata va y viene” como suelen decir.

De lo que se trata es que un grupúsculo de supuestos ambientalistas antimineros han puesto en jaque las vinculaciones bilaterales de dos países vecinos con todo lo que ello significa con relación al prestigio y la seriedad que deben rodear estas relaciones.

“Los cuatro atorrantes” de Cacho Castaña se han instalado en el Paso impidiendo el tránsito de camiones procedentes de Chile transportando insumos para la mina La Alumbrera,

A poco de asumir como gobernadora, la doctora Lucía Corpacci hizo saber pormenores de lo que adoptó como política minera y de inmediato comenzaron los incidentes protagonizados por los “anti-mineros” que funcionan como motochorros, arrebatadores o barras bravas, todos cobijados bajo un manto de violencia propio de bandas salvajes 

Sucede que nos quejamos cuando la autoridad” mira para otro lado” y no actúa y cuando ---como en este caso ---la Justicia toma cartas en el asunto, aparecen los ultra sensibles defensores de lo indefendible poniendo el grito en el cielo y denunciando atropellos. Se produce eso de “Palos porque bogas y palos porque no bogas” . Jamás se podrá conformar a todos.

Parece que ignoran que interrumpir el tránsito en las rutas es un delito penado por la ley y cuando los “anti” encuentran la horma de su zapato a través de medidas dispuestas por las autoridades, pretenden fabricar incidentes y “hacer ruido” en los medios periodísticos. La tecnología actual permite la difusión en tiempo real de los sucesos y los incidentes motivados por los piquetes mineros dieron la vuelta al mundo.

Los violentos pretenden poner en duda la política minera que adoptó la doctora Lucía Corpacci y no están dispuestos a transitar por la vía pacífica para mostrar su disidencia o difundir su proyecto minero. En lugar de ello y movidos por un fundamentalismo propio de los “ayatloah” van al choque, a los argumentos del garrote y el cadenazo para imponer el terror como argumento.

Un mínimo de sensatez aconseja aguardar los acontecimientos.

Y observar cómo funcionan los organismos de control implementados por el gobierno.

Si en la práctica se advierten falencias en ese aspecto será llegado el momento de actuar civilizadamente a través de los instrumentos correspondientes.

A los otros, los impacientes, los violentos, los fanáticos, los románticos que se creen protagonistas de un hecho heroico y los que fogonean desde las sombras esta clase de movidas solamente les cabe soportar todo el peso de la ley porque cortar rutas es un delito penado por la ley y en Catamarca hay funcionarios capacitados para aplicarla sin miramientos  Así de sencillo.  

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