El Comedor Mama Achachita continúa su funcionamiento gracias a un grupo de vecinos, empresarios y a quienes conforman la comisión que lleva adelante la obra más emblemática del Padre. Los benefactores del Comedor son quienes principalmente solicitaron, tras el deceso de Sonzini, que el lugar continúe con sus puertas abiertas para alimentar a los niños más necesitados de la ciudad.
Los integrantes de la Comisión destacaron no sólo la predisposición de quienes desinteresadamente continúan colaborando con el Comedor. “Su memoria nos inspira y nos da fuerzas para seguir trabajando por todo lo que él logró. En vida nos marcó un camino y nosotros lo que hacemos es seguir transitándolo”, comentó el contador Gilberto Filippín, integrante de la Comisión.
“Cuando el Padre falleció la verdad es que tuvimos temor que la ayuda que recibíamos disminuyera, pero nos equivocamos. Nos dimos cuenta que no solamente nos había marcado el camino de quienes somos parte del Comedor sino también de quienes siempre ayudaron”, subrayó Filippín.
Mama Achachita no solo alimenta a cientos de niños diariamente sino que también estudiantes del interior de bajos recursos reciben su ración. El Comedor funciona en calle Almafuerte 130.
La Comisión quiere agradecer a los siguientes vecinos y empresas que colaboran con el Comedor: Srta. Bellincanta, Dip. Raúl Guzmán, Dip. Raúl Giné, Panadería San Cayetano, Supermercado Quintar, Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia (Programa PIO), “Coco” Fernández, Sra. Milagros Hernández de Brizuela del Moral, Prof. Valderrama, Sra. Isabel, Sra. Dora, Sra. Mora, Oratorio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Sra. Ruíz, Prof. Lorenzo, y a todos quienes anónimamente de una u otra manera mantiene con vida el espíritu solidario del Comedor en memoria de su creador, Santiago Sonzini.
El camino del Padre
El Padre Sonzini falleció a la longeva edad de 87 años, luego de haber llevado una vida dedicada, con desvelo y tenacidad, al sacerdocio y al socorro permanente de sus fieles.
Recibió el Orden Sagrado el 1 de diciembre de 1946 y su labor pastoral inició en Nuestra Señora de Luján, con sede en la localidad de Chumbicha, departamento Capayán.
Fue, posteriormente, cura párroco de la iglesia capitalina Santa Rosa de Lima, donde permaneció durante 46 años, desde 1960 a 2006, y nombrado Párroco Emérito, el 17 de marzo del año pasado.
Movilizado por su inconmensurable amor al prójimo y su vocación evangelizadora, como Jesús, el Buen Pastor; en esta comunidad creó la Escuela de Catequistas, el comedor Mamá Achachita, el Oratorio Perpetuo Socorro e impulsó la construcción del Colegio Juan Pablo II.
En 1996, y en consonancia con su 50º aniversario sacerdotal, el religioso catamarqueño fue nombrado Prelado Doméstico de Su Santidad Juan Pablo II.
Días antes de su fallecimiento, el 30 de junio de 2011, el padre Santiago Sonzini recibió también un reconocimiento del Concejo Deliberante capitalino que lo declaró Ciudadano Ilustre de San Fernando del Valle de Catamarca.