Una prenda, para cada mujer, para cada estilo, Atilio Paéz (Capital)
Siendo el sexto año de su participación en la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, agradece por su participación que este año le ha otorgado, la Secretaria de Turismo, siendo él mismo quien confeccione las bandas para las Reina y Princesas del Poncho , realizadas con hilo de llama , con apliques de piedras, canutillos y madera acordes a nuestra Cultura.
También confeccionó el vestido de la Reina saliente Verónica Pernas, que consistía en un corset con pollera de satén, el mismo confeccionado en vicuña , con piedras , canutillos e hilos de llama.
Este Joven ha trabajado arduamente ganándose un prestigioso lugar en esta fiesta siendo el elegido para ser el que confeccione las vestimentas mencionadas.
En su stand encontramos, sacos, ruanas, chalecos, ponchos y vestidos que son la última tendencia, las mismas confeccionadas con mordería de talier, dándole a la prenda una línea estética, brindándole a la mujer elegancia y estilo.
Con arcilla en las manos, Liria Leviñanco (Tinogasta)
Liria y su hermana Gladys Leviñanco, Integran a la Asociación de Amigos Recuperando la Memoria.
Son unas artesanas dedicadas a la cerámica, por varios años han participado en esta fiesta trayendo las piezas que cuecen en sus hornos de barros, con diseños, inspirados en las culturas precolombinas, amorfos, con apliques en patillaje, caladas, utilizando óxidos naturales y arcillas.
Desde Tinogasta hacen su trayecto para llegar cada año para participar de esta prestigiosa fiesta.
Agradeciendo el lugar que les han dado a la Secretaria de Turismo, con gran orgullo y sentimiento nos cuenta que las personas que los visitan en su stand los felicitan por los trabajos que realizan.
En su stand encontramos urnas funerarias, máscaras, vasijas, lloronas, saumadoras, cada una con detalles distintos, y una variedad de tamaños y estilos diferentes.
Años manejando la caña y la liana para hacer arte, Antonio González (El Portezuelo)
Don Antonio González, es oriundo de la localidad de El Portezuelo departamento Valle Viejo, y trabaja en cestería, con materiales tan nobles y difíciles de trabajar, que revalorizan su trabajo, el cual retomó desde hace poco tiempo y que muestra al país y al mundo por tercer año en esta 42da Fiesta Nacional e Internacional del Poncho.
“Mi padre sabía hacer estas cosas, y yo aprendí de chico, después deje durante muchos años y ahora volví a retomar, desde hace unos cuantos años”, decía el artista chacarero.
Don Antonio trabaja con la caña y con la liana, elaborando, canastos, masetas, floreros para poner flores largas, canastos para termos y farolitos los cuales luce de la mejor manera al público de nuestra provincia, el país y el mundo.
Sobre el tiempo que le lleva el trabajo arduo de armar todos sus productos, Don Antonio, manifestó: “Casi un día me lleva” y donde consigue los materiales para poder realizar su arte, comentó: “en el cerro, consigo los materiales, la caña y las lianas, me voy solita a veces, caminando o con el perro, tengo un manto negro que me acompaño”.
A pesar de sus pocas muestras, el artesano chacarero comentó y dijo: “se la ve más linda esta mas organizada”
“Estamos vendiendo bien, pero en los primeros días la gente compra bien”, comentó Don Antonio de los primeros días de la Fiesta de los catamarqueños y en cuento a quienes son los que compran sus productos dijo: “Los turistas de afuera, ayer me llevaron dos canastos unos turistas de Mendoza”.
“La gente es de preguntar, me sacan fotos, porque este es un arte un poco olvidado ya y mucho no se ve, sobre todo con los materiales con los que uno trabaja, la caña y la liana”, manifestaba Don González, sobre los visitantes a su stand.
En cuanto a su oficio, conocido con los años, dijo: “es bastante complicado trabajar con la caña, porque hay que hacer un trabajo especial para que la caña quede finita y después para que no corte, porque una vez que uno la corta queda muy afilada, es como una navaja y todo lo hago solo”.
Don Antonio, vive su oficio de una manera particular, conectado con lo natural, bien arraigado a sus costumbres y a sus orígenes emparentados con las tradiciones del campo y puestos en su arte, para poder mostrarlo a los turistas y la gente de nuestra provincia y el mundo de la mejor manera.
La emoción por pertenecer a esta fiesta, Nancy Nieva (Capital)
Quizás para muchos artesanos de la provincia, el estar en la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, signifique mucho, pero para Nancy Nieva, una artesana de la cerámica esta primera experiencia en la fiesta de los catamarqueños es muy especial.
“Es el primer año que vengo pero trabajo desde hace seis años en cerámica; pero es la primera vez que vengo al poncho”, comenzaba esta joven ama de casa, que decidió mostrar su arte al país y al mundo.
Sobre cómo comenzó con este oficio llevado a una profesión, Nancy dijo: “andando de taller en taller buscando que me gustaba como oficio, era ama de casa y me gusto la cerámica; y comencé en el taller de cerámica de extensión universitaria”.
“Comencé un poco para tener un pasatiempo, salir un poco de ser ama de casa, y encontré mi oficio ahí, y lo seguí, puse mucho esfuerzo y apoyo de mi marido por suerte y acá estoy”, comentaba orgullosa de poder haber encontrado su vocación.
En cuanto a las cosas que ofrece al público que visita su stand, Nancy comentó: “tengo de todo un poco, tengo ceniceros, mates, adornos decorativos con motivos indígenas, cazuelitas de barro, tazas y choperas”.
“Trabajo en cerámica esmaltada, que va dos veces al horno; hago cerámica semi-industrial y alfarería, cazuelitas de barros y negreadas en horno de barro”. Manifestaba orgullosa de sus creaciones.
La emoción
Para Nancy Nieva, poder estar en la fiesta de la cual fue tantas veces espectadora y ahora una expositora más, mostrando todo su arte, es muy especial y emocionante.
“Antes venia como espectadora y ahora como expositora, para mí es un orgullo, me gusta me siento bien, me atienden muy bien”, decía una emocionada artesana de la ciudad capital.
Sobre la Fiesta del Poncho, de la cual ya es parte, comentó: “Cambio totalmente, me siento grandiosa, orgullosa de mostrar lo que hago, me siento orgullosa para mi es un aporte a la comunidad; por ahí encuentro gente que me dice, vos haces eso, vos lo haces, me preguntan, y yo les digo orgullosa que yo los hago”.
“Trabajar con la arcilla es lo más lindo que hay; para mí la arcilla es lo mejor, porque con ella podes crear lo que quieras”, enfatizaba la primeriza expositora.
En cuanto a las expectativas para esta su primera experiencia en la fiesta de los catamarqueños, Nieva nos comentó: “Quiero participar, ser parte del Poncho y esperar que me inviten a otras ferias, que me conozcan porque este es mi primer año, y bueno Dios dirá; y poder seguir vendiendo”
En un momento de la charla y charlando sobre sus vivencias en la Fiesta del Poncho y cómo la ve ahora, Nancy nos comentó: “ahora es más grande que antes; el otro día le mostraba a mi marido una foto de cuando tenía 10 años, y me la había sacado mi hermana volviendo del poncho y le dije a mi marido esta foto era cuando yo iba a pasear al poncho y ahora estoy acá, no puedo creerlo; ahora soy parte del poncho”
“Para mí es un orgullo como catamarqueña ser parte del poncho, se me llenan los ojos de lágrimas porque este es el orgullo de los catamarqueños”, cerraba la entrevista una artesana catamarqueña, con los ojos llenos de lágrimas de un profundo orgullo de pertenecer.
Un cuento de vida hecha cuero, Manuela Cañete (Valle Viejo)
Manuela Cañete es una joven de más de 70 años, que por motivos de la vida decidió volver a nuestra provincia, en la cual nació y que por otras razones que siempre da la vida tuvo que emigrar a Buenos Aires.
Hace nueve años, que muestra su arte, con mucho orgullo a los catamarqueños, al país y al mundo lo que con sus propias manos construye con un material tan noble como difícil de trabajar, el cuero.
“Yo hace 14 años que volví a Catamarca y siempre me gustaron las manualidades; un día leyendo el diario me doy con que había una escuela de artesanos y me fui a ver, y me intereso el cuero; pero la maestra me dijo que tenía que aprender a curtir si quería empezar a trabajar con el cuero así que me enseñaron y me intereso el cuero y comencé a practicar”, comenzaba la didáctica charla esta artesana de El Portezuelo.
Sobre el tiempo que lleva asistiendo y mostrando su arte en la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, Manuela comentó: “Noveno año en el poncho, pero dos que estoy con el cuero; yo tengo gente que faena el ganado y me traen los cueros, o yo voy una vez al mes para traer los cueros y los trabajo en mi casa, tengo como una especie de pequeña curtiembre bastante rustica con cañas en mi casa y ahí trabajo”
“Yo hago todo el trabajo por suerte, y esa es la ventaja de poder tener la materia prima para poder trabajar, el cuero es un material muy noble y te permite trabajar muy bien y hacer muchas cosas, yo sobre todo trabajo en marroquinería”, manifestaba la artesana de Valle Viejo y cerraba este tramo de la charla diciendo: “a mí siempre me gusto y mientras pueda voy a seguir”.
Sobre los cueros que trabaja y las cosas que elabora, Manuela no contó que trabaja con: “vaca terneros, chivos, oveja, cabras, conejo, de todo un poco y con eso hago, billeteras, fundas para los cuchillos, carteras, sandalias, ojotas, alpargatas, de todo lo que puedo hacer, lo hago con el cuero, alforjas, para caballos motos y porta celulares entre otras cosas”.
En cuanto a las expectativas que tiene para esta edición de la Fiesta del Poncho, la artesana de Valle Viejo, dijo: “Tenemos buenas expectativas, para todos, para hacernos conocer, para mostrarnos, así como yo soy de acá y otros que vienen de afuera, que tienen muchas expectativas
Manuela Cañete, es una artesana y curtidora de su propio presente, siempre con el cuero como una de sus armas principales, pero con la fe intacta en que las cosas se pueden dar a la edad que sea, siempre y cuando se tengan las ganas para hacerlo y conseguirlo.