Uno de los momentos fuertes de la noche fue el regreso al escenario mayor del Poncho del Trío San Javier, con una formación renovada pero con sus clásicos temas que motivaron una extensa ovación en el público presente. El catamarqueño Carlos Bazán y su hijo Nahuel, más el aporte de Franco Favini (hijo del recientemente fallecido y creador de la formación Pedro Favini) pusieron su sello con sus creaciones como A Monteros, Madre Provinciana, Quince Primaveras, Un Poco Amantes Un Poco Novios, y un cierre con Catamarca es Poncho, una zamba dedicada exclusivamente a la fiesta de los catamarqueños.
Por su parte, Los Tekis tuvieron a su cargo el cierre de la noche, con su acostumbrado carnaval jujeño y cumplieron con las expectativas. Con un renovado repertorio, el conjunto puneño mantuvo expectantes a los presentes, hasta el final cuando trajeron a escena los siempre convocantes Llorar Llorar, Lágrimas, y Como has Hecho. Fiesta y ovación.
La noche también contó con propuestas de mucho valor, como la ejecutada por Emilio Morales, quienes presentó su reciente trabajo discográfico Canta Catamarca, con el aporte de copleros y músicos del interior catamarqueño y hasta el particular aporte de una murga. Así, interpretó Mi Poncho Catamarqueño, La Tinogasteña, Mi Viejo Valle Viejo, Zamba de las Juntas y una despedida con Adivina Adivinador.
El trovador Carlitos Martínez demostró por qué es uno de los artistas con mayor vigencia en la provincia, apelando al baúl de los recuerdos y, esta vez, a un renovado repertorio, con algunas piezas que nunca fueron grabadas como Cueca Contenta de Raúl Uribio, y La Chismosa de Atuto Mercau Soria.
El ascendente Ariel Segura también marcó presencia en la noche de viernes con un espectáculo con buen nivel técnico y una destacada propuesta artística, y que sumó el acompañamiento del joven músico catamarqueño Juan Ignacio Molina. Segura, que tuvo una amplia experiencia junto a Sergio Galleguillo, interpretó Jilguero Flores, Suena Bombito y La Belicha. Fue muy aplaudido por los presentes, confirmando así su crecimiento artístico.
Con una sólida y experimentada conducción por parte de Jorge Álvarez, Claudio Veracruz y Fernando Vecky, la novedosa propuesta de Carafea, encabezada por Rafael Salas, tuvo un buen bautismo en el escenario del Poncho, lo que genera expectativas a futuro en la formación. También aportaron lo suyo la joven Andrea Ochoa, Los Ponchos Norteños, Catamarca Tres, el humor de Carlos Tapia, Hugo Nanni, y Las Cuerdas Mágicas, más los ballets Argentina, y El Gaucho.
La propuesta tanguera llegó de la mano de la formación porteña L´Atipica Orillera, y la catamarqueña Valeria Salguero, que dejo una buena impresión con temas como Tormenta y Niña de Buenos Aires.